Al menos 64 personas han muerto este domingo,  a consecuencia de dos explosiones registradas en otros tantos bares de la capital de Uganda, Kampala, que se encontraban llenos de gente que seguía la final del mundial de fútbol. «Las bombas iban dirigidas a dañar a la gente que seguía el partido», ha asegurado el inspector general de la Policía, Kale Kayihura.

Aproximadamente a la misma hora se produjeron dos explosiones. Una en el restaurante Ethiopian Village y otra en el bar de un club de rugby. Los dos establecimientos suelen frecuentarlos extranjeros. Al menos uno de los muertos es de nacionalidad estadounidense. El portavoz del Ejército, Felix Kulaije, ha afirmado hoy que, en uno de los escenarios, los investigadores han identificado una cabeza seriamente dañada de un ciudadano somalí, por lo que se sospecha que fue el autor del atentado suicida. «Sospechamos que ha sido Al Shabaab porque lo habían anunciado hacía tiempo», ha agregado.

El grupo islamista armado Al Shabaab está ligada a la red Al Qaeda y al Ejército de Resistencia del Señor, un grupo opo

sitor que opera en el norte de Uganda desde hace dos décadas. Sus milicianos no han confirmado la autoría de los ataques pero ha celebrado los atentados perpetrados ayer domingo.

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