El jueves 17, a las 20, en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas “Juan Cornelio Moyano” quedará inaugurada la muestra “Aimé Bonpland en Sudamérica”, con el auspicio de la Embajada de Francia, delegación Mendoza. Esta exposición conmemora los 160 años del fallecimiento del naturalista francés (1773-1858) y refleja su vida y sus mundos, especialmente su estadía en el Río de la Plata, en donde es conocido por sus estudios de plantas autóctonas como la yerba mate. La misma podrá visitarse hasta el 1º de agosto.

El naturalista
Bonpland nació en París y estudió medicina y ciencia. Reconocido por su viaje a América en compañía de Alexander Von Humboldt. Viajó a Buenos Aires contratado por el Gobierno de las Provincias Unidas. Allí se dirigió a las misiones jesuíticas para dedicarse al cultivo de yerba mate. Capturado en Paraguay y liberado luego de 10 años, viajó a Brasil y regresó a nuestro país para morir en Corrientes en 1858.

¿Porqué Bonpland?
De todos los botánicos y naturalistas franceses que se lanzaron a descubrir y describir la suntuosa flora y la asombrosa fauna de Sudamérica, Bonpland es el que más ha impresionado la memoria. Él es el representante más atractivo de esa estirpe de naturalistas viajeros franceses que emprendieron la aventura transoceánica en busca de especies nuevas, y resultaron protagonistas de un encuentro de culturas y testigos participantes de los movimientos de independencia en América del Sur.
El Bonpland compañero de Humboldt en el viaje “a las Tierras Equinocciales” debe ser complementado por el estudiante del Muséum d’Histoire Naturelle, por el jardinero imperial de Joséphine y, sobre todo, por el del Río de la Plata: el agrónomo de la yerba mate, el sabio cautivo en Paraguay, el anciano patriarca entreverado con la política de estas tierras, el enamorado de la flora del litoral, el promotor de la cría de ovejas merino, el médico que propagaba la vacunación antivariólica. Amigo de Bernardino Rivadavia, Manuel Belgrano y de Simón Bolívar. La figura de Bonpland llama a ser restituida y comunicada en una integridad propia, como una metáfora de la fecundidad y el crecimiento vegetales, como un mensaje que atraviesa las culturas para descubrir, para saber, para enseñar.

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