Las mujeres que atraviesan una experiencia traumática durante el embarazo o justo antes de concebir tendrían alto riesgo de dar a luz un bebé con bajo peso al nacer, sugirió un estudio.

Un equipo de investigadores halló que de entre más de un millón de mujeres en Dinamarca que habían tenido un bebé en los últimos 24 años, aquellas que habían sufrido la muerte o una grave enfermedad de un ser querido inmediatamente antes o durante el embarazo eran más propensas a tener un bebé con bajo peso.

Los resultados, publicados en la revista Psychosomatic Medicine, no prueban que el estrés grave durante el embarazo dañe el crecimiento fetal. Sin embargo, es posible que eso ocurra, según el autor principal del estudio, Ali S. Khashan, de la University of Manchester, en Gran Bretaña. La literatura publicada afirma que los altos niveles de hormonas del estrés en la madre pueden alterar el crecimiento fetal y que el estrés grave les impide a algunas embarazadas tener un estilo de vida saludable.

Aun así, Khashan afirma que los resultados del estudio son «sutiles» al relacionar el estrés grave con un efecto relativamente pequeño sobre el peso al nacer. «Por lo tanto, el riesgo es bajo para quien soporta estrés «normal»», explicó el autor.

Por otro lado, dijo el experto, el estudio aporta «una mirada valiosa» sobre la importancia del entorno uterino en el desarrollo fetal y, por lo tanto, en el bienestar del bebé. El equipo analizó registros de 1,38 millones de mujeres que tuvieron un bebé en Dinamarca entre 1979 y el 2002.

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