Lucía-Landete1-246x300Querido Maestro:

Yo te recuerdo querido maestro como parte de mi formación, de mis alegrías y mis nostalgias. De aquel camino que transitamos y que quedó atrás, ¡pero no en el olvido! ¿Cómo olvidarte querido Maestro, si tu  imagen está presente en mi alma, en mi mente, en mis sueños?

¡Siempre estuviste presente en mi vida, con una suave sonrisa, con reprimendas que me hicieron crecer y con la enseñanza más profunda, que quedó incrustada en mi corazón!

Quiero decirte, Maestro, ¡que nadie como tú marcó mis días! Que compartimos muchas horas de lecciones y que la escuela fue para mí el segundo hogar, donde supiste enseñarme y acompañarme a dar los primeros pasos hacia el camino de la vida. Pasos, largos y firmes; aun recuerdo tu mano sudorosa, tomándome la mía, para hacer más liviana la senda.

¡Maestro! Palabra simple  y comprometida que supiste llevar con gran altura, hasta tocar una música angelical que aun suena en mis oídos. Y suena tu vos… y se escucha tu risa sencilla… y tus suaves palabras se volvieron fuertes, ante la nostalgia de no tenerte.

Hoy te  recuerdo, no por ser tu día, ¡te recuerdo siempre! El motivo que hoy me hace escribirte, es para que sepas, que jamás te olvidé y que en la lejanía de los tiempos, sellaste mi corazón con tus amorosas enseñanzas.

¡Nunca te olvidaré querido Maestro! Y tal vez cuando me valla, cuando se mescle el cielo con la tierra en un ir y venir de soledades, de luces incandescentes y estrellas doradas. Quizás allí te encuentre con los brazos abiertos, dispuesta a seguir enseñándome.

 

¡Feliz día, queridos Maestros!

 

Por: Escritora Lucía Landete, Columnista de Alsurinforma.com

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here