Iván Alejandro Fontán, el sospechoso de tirar la bengala que mató a Miguel Ramírez durante el recital de La Renga, fue trasladado esta mañana por vía terrestre desde Bahía Blanca a La Plata para ser indagado por la fiscal de la causa, Virginia Bravo.

El jefe de la DDI bahiense, comisario mayor Héctor Hugo Mouriño, confirmó que durante el allanamiento a la casa de Fontán, en la localidad de Ingeniero White, se secuestraron «elementos de valor importante» para la causa, aunque no detalló los mismos para no perjudicar la investigación.

La Policía lo detuvo ayer luego de un mensaje de texto «clave» que envió el imputado a un «amigo desde su celular», en el que se incrimina al admitir que lanzó la pirotecnia.

La máxima autoridad de la Fiscalía 7 de La Plata, Virginia Bravo, se limitó a decir que «existe constancia de algunos mensajes que efectuó por teléfono el imputado». En el transcurso de la mañana, la funcionaria judicial lo interrogará en la sede de esa dependencia situada en el cruce de las calles 756 y 57.

El arresto fue concretado anoche por agentes de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Bahía Blanca y otros de la DDI de La Plata.

Además del presunto hallazgo del mensaje de texto, aceleró la investigación la declaración de un testigo, Leonardo Garay, quien dijo haber identificado al hombre que lanzó bengala.

Garay afirmó que quien arrojó el producto pirotécnico estaba ubicado a diez metros, delante suyo, y «era flaco, alto, con pelo corto y estaba vestido como ‘rolinga’. Tenía una remera de La Renga y jean. Era trigueño, de entre 27 y 30 años», dijo.

«Te puedo asegurar que estaba totalmente borracho. No estaba en sus cabales», agregó Garay a la prensa antes de ingresar en la Fiscalía 7 de La Plata, para prestar declaración ante Bravo, al tiempo que detalló que ese hombre «le apuntaba a la gente».

A su turno, el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, manifestó ayer que «nadie puede escapar de que haya una bestia salvaje que lleve una bengala a un espectáculo», para definir luego al objeto pirotécnico arrojado como «bengala náutica de mucha potencia».

El funcionario agregó desde la Casa de Gobierno que «a partir del ingreso de los espectadores en el predio del espectáculo, la seguridad es responsabilidad de la empresa organizadora», al sostener que «la Policía se limita a la seguridad y a los controles externos».

«Vamos a tomar medidas para que este tipo de recitales tengan mayor prevención en seguridad externa y establecer protocolos claros de actuación a la seguridad privada», dijo el ministro de Seguridad bonaerense.

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