La actriz estadounidense acaparó todos los flashes en Berlín con su debut como directora de In The Land Of Blood And Honey, una película que muestra «una pequeña parte de lo que fue la guerra» en Bosnia, según expresó.

 

Angelina Jolie acaparó todas las miradas.

 

No importa que no se presente a concurso o avise que viene a hablar estrictamente de su película: Angelina Jolie fue hoy la auténtica reina de la Berlinale con su drama bosnio In The Land of Blood and Honey.

La estrella de Hollywood eclipsó una ajetreada jornada en la que se presentó el thriller psicológico español «Dictado», de Antonio Chavarrías, y el drama carcelario «Cesare deve morire», que dio la sorpresa perfilándose como firme candidato directo al palmarés.

In The Land of Blood And Honey supone el debut en la dirección de Jolie, ganadora de un Oscar por su papel en Girl, Interrupted. Enmarcada en la Guerra de Bosnia, narra la historia de dos amantes pertenecientes a los bandos enfrentados en el brutal conflicto étnico que sacudió la región de los Balcanes en los años 90.

«Yo tenía 17 años cuando estalló esta guerra, y no sabía apenas nada de lo que ocurrió», dijo Jolie ante la multitud de periodistas que abarrotó la rueda de prensa. Según declaró, se sentía «responsable» de informarse e informar a los demás al respecto, pero sin ofrecer juicios de valor. «Que cada cual interprete la película según sus raíces culturales», declaró.

Aunque en esta ocasión Brad Pitt no acompañara a su esposa, la actriz y cineasta se presentó rodeada de gran parte del elenco de actores, entre ellos los dos protagonistas del filme, Zana Marjanovic und Goran Kostic. Con todo, sí tuvo unas palabras para su familia. «En la película se asesina a un niño. Como madre, esa es la peor pesadilla que me puedo imaginar», señaló.

En una jornada muy española, en la que también posó ante los focos Victoria Abril con la película macedonia The Woman Who Brushed Off Her Tears, el cineasta barcelonés Antonio Chavarrías plantó la semilla del miedo con Dictado. Una historia sobre traumas no superados y ajustes de cuentas con el pasado que protagonizan Juan Diego Botto y Bárbara Lennie.

«Para mí es como un cuento oscuro, con un trasfondo trágico y unas connotaciones al final liberadoras», dijo a dpa Chavarrías, que en 2009 ya participó en el certamen como productor de la premiada La teta asustada, de la peruana Claudia Llosa.

Dictado cuenta la historia de Laura y Daniel, una joven pareja que ansía tener un bebé. Un día, Daniel recibe la extraña visita de un amigo de la niñez, que de pronto se suicida. El matrimonio acaba haciéndose cargo de la hija de éste, Julia, pero su extraño comportamiento hará despertar en Daniel recuerdos que él creía enterrados para siempre.

Según Botto, que se reencuentra con Lennie después de Obaba, «se trata del secreto de una culpa profunda que encierra cosas que no se pueden enterrar y explotan». Y es que el reto de Chavarrías era conseguir crear una atmósfera de angustia desde la inocencia. «El verdadero mal es el miedo», sostiene el autor de Las vidas de Celia. «Cuando se desata y no consigues controlarlo es destructivo.»

Dictado fue recibida con asombro en un festival más acostumbrado a otro tipo de cine, donde la crítica mostró opiniones encontradas pero fue unámine a la hora de alabar el trabajo de los actores, especialmente el de Lennie. La película se estrena comercialmente en España el 9 de marzo.

Con todo, la gran sorpresa de la jornada fue el drama carcelario Cesare deve morire, de los hermanos italianos Paolo y Vittorio Taviani, que recibió los primeros aplausos contundentes de la crítica por su vuelta de tuerca a Shakespeare.

La cámara de los autores de La noche de San Lorenzo se cuela en la cárcel romana de Rebibbia para narrar la historia de un grupo de presos convertidos en actores debutantes de teatro. Cuando llega el gran día, la función es un éxito. Pero al apagarse las luces y bajar del escenario, los presos son más conscientes que nunca de su condición.

En un juego de contrastes, los Taviani se sirven del blanco y negro para casi todo el metraje, mostrando los ensayos en el extraño escenario de la prisión, mientras que la potencia de los colores ilumina la obra cuando llega el día del estreno. Todos los actores, la mayoría condenados por pertenecer a la mafia o la camorra, cumplen condena en la sección de alta seguridad de Rebibbia.

«La película nos da también la oportunidad de pedir perdón», dijo Salvatore Striano, que acaba de ser puesto en libertad tras completar casi siete años entre rejas. «Interpretarla para mí fue un regalo». Y es que como afirmó Vittorio Taviani, «por supuesto que los presos son culpables, ¡pero también son personas!»

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