Definitivamente, Néstor Montenegro, el mismo escritor que publicó al año pasado la biografía de Mirtha Legrand, supo aprovechar el momento. El sueño se le hizo realidad cuando en el stand 923 de Ediciones El Corregidor, el protagonista de su nueva obra, Ricardo Fort, finalmente se hizo presente -el lunes pegó faltazo por su debut como jurado en Bailando- y firmó sin parar ejemplares de su historia de vida, ante una multitud de fans que ovacionaron al nuevo ídolo de la pantalla chica.

Hubo muchos teens y jóvenes, pero también señoras y señores -algunos muy entrados en edad- que desesperadamente pedían un autógrafo del personaje actual más mediático, mientras que el jefe de su custodia personal, el apodado Dani «La Muerte» hacía de valla humana para evitar se abalancen contra el millonario, como suele suceder.

Fort posó para las cámaras, algo inevitable, lookeado con los típicos y llamativos jeans que usa, una remera ajustadísima para -obvio- marcar la musculación y un saco bordado en la espalda, de sus preferidos; agradeció la presencia de tantos seguidores, se mostró admirado y reconoció «que el cariño que me dan es increíble», según sus palabras. Poco a poco, el espacio de la editora se fue desdibujando y gran parte del pabellón verde se copó de público curioso por ver, tocar y hablar con Ricardo, y en consecuencia el libro comenzó a salir como pan caliente y como excusa ideal para que en su primera hoja quede plasmado el sello personal del cantante aficionado, que se lanzó a la fama con un reality virtual, luego televisivo y logró ser reconocido a partir de su incursión en Showmatch.

A pocos metros de allí, y aunque no pareciera por el fenómeno Fort, la feria seguía funcionando: Salta tenía su día, José Campanella, el recientemente galardonado con el Oscar por El secreto de sus ojos daba una conferencia, pero nada equiparaba la convocatoria de Historia de Vida, la mejor radiografía social de los efectos que este hombre produce en la audiencia.

Montenegro no tuvo más que palabras de agradecimiento y elogios para con Ricardo, a quien calificó de excelente persona; y no fue el único: el libro contiene testimonios de personalidades bien diferenciadas, como Estela Raval, que destaca la generosidad de Fort y el trabajo que con su obra teatral de a los artistas, «para mí, no es criticable», aclara la cantante.

También Vicentino expresa en la biografía «es mi ídolo y me lo banco, es un grosso» y el músico, compositor y productor Gustavo Santaolalla, que como vive en el exterior, se sorprendió cuando en un viaje a la Argentina vio varias tapas de revistas con la foto del hombre Fortuna, opina «ojalá que no sea como muchos personajes que al poco tiempo desaparecen».

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