Los máximos responsables de la protección civil serán acusados judicialmente por no avisar a la población del poderoso maremoto que hace dos años arrasó la costa chilena después de un terremoto de magnitud 8,8 y que mató a 156 personas y dejó otras 26 desaparecidas.Un comunicado de la Fiscalía Nacional difundido el viernes informó que levantarán cargos por «presuntas responsabilidades penales en relación con la falta de alerta a la población sobre el tsunami que afectó la zona centro sur del país en la madrugada del 27 de febrero de 2010, con resultado de 156 muertes y 25 desaparecidos».

La fiscal regional Solange Huerta investigó durante dos años los errores aparentemente cometidos por la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y en la Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) y concluyó que hay responsabilidades culposas en cuatro civiles y en cuatro oficiales de la armada.

La nota agregó que los antecedentes «permiten presumir la existencia de delitos culposos en el desempeño de un grupo de personas por su participación en la toma de decisiones en los organismos técnicos mandatados para emitir y difundir la alerta de maremoto a la población».

Huerta pidió a los tribunales una audiencia, cuya fecha está pendiente de definir, para presentar cargos a quienes en febrero del 2010 ocupaban los cargos de viceministro del Interior, Patricio Rosende; directora nacional de la Onemi, Carmen Fernández; jefe del Centro de Alerta Temprana del organismo, a un asesor técnico del mismo y el entonces director del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile.

Entre los militares procesados está el director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico, comandante Mariano Rojas, así como el oficial de turno en ese organismo al momento del terremoto.

Básicamente las autoridades de la Onemi alegan que no emitieron ninguna alerta porque esta facultad, según la ley, radica en el SHOA, aunque uno de los planes internos del organismo civil señala que cuando una persona no puede permanecer de pie durante un terremoto o caen muros, es el momento de evacuar hacia zonas seguras.

El terremoto y el tsunami mataron más de medio millar de personas y revelaron las carencias de la oficina del ministerio del Interior y del servicio oceanográfico.

Chile es uno de los países más sísmicos del mundo, por lo que la experiencia y sabiduría popular condujo intuitivamente a muchos a buscar terrenos altos luego del terremoto y un sinnumero de ellos salvaron la vida.

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