El simple hecho de mover los muebles o una planta pueden favorecerle en la surte, los negocios y bienestar en general. En el oriente se tiene la creencia de que la clave de la felicidad y el éxito está en la forma en que nos integramos en el ambiente, conociendo la forma en que circula la energía universal y utilizarla a nuestro favor.

El “Feng Shui”, nos guía en hacer que estos factores conspiren a nuestro alrededor. El Feng Shui es un arte milenario que intenta conjugar la armonía del ser humano con el entorno arquitectónico que lo rodea. Sus orígenes provienen de hace más de 6000 años basándose en una creencia muy arraigada en China, ¡nuestro ambiente modela nuestras vidas!.
La traducción literal de su término es viento-agua, la razón que los chinos argumentan es que este arte es como el viento, que no se puede entender, y como el agua, que no se puede agarrar. Se basa en las teorías del pensamiento máximo chino, el I Ching, las leyes del Yin Yang y los cinco elementos vitales de la cultura oriental.

Para conseguir el objetivo del Feng Shui, que es el equilibrio del ser humano en su entorno, se busca conjugar los elementos de construcción, las formas, los colores, objetos y la decoración para conseguir un equilibrio entre el tiempo, el espacio y el ambiente con sus usuarios.

Si el lugar donde se vive posee un buen Feng Shui, se cree que la vida de la persona transcurrirá de manera mejor en todos los aspectos, siendo los principales la salud, el dinero o el amor. Estas creencias pueden ser aplicadas y llevadas a cabo tanto en las viviendas como en los lugares de trabajo. Para entender este arte hay que conocer la cultura china.

Los cinco elementos que contienen energía positiva y los cuales podemos adaptar en casa.

La madera, el agua, el fuego, la tierra y el metal, se combinan en dos ciclos, uno constructivo y otro destructivo. En estos ciclos los elementos van generándose o destruyéndose los unos a los otros sucesivamente. Por ejemplo, en el destructivo, el agua destruye al fuego, que funde el metal, y este a su vez, corta la madera que agota la tierra y absorbe el agua.

Los espejos, se consideran como verdaderos objetos de paz, ya que calman muchos problemas espaciales. Por ejemplo, colocados estratégicamente añaden luz natural a un espacio oscuro, descubren entradas y crean la sensación de más amplitud.

La claridad es indispensable para poder armonizar el ambiente: luces claras y brillantes.

Un paisaje natural, una obra de arte, como una pintura o escultura puede actuar como una invitación a algún lugar determinado.

Las plantas dan vida y purifican el entorno mediante el proceso de la clorofila. Atrapan los rayos del sol y lo convierten en alimentos para ellas mismas, y los demás almacenando grandes reservas energéticas. Las plantas en cualquier recinto cerrado no solamente embellecen y refrescan el lugar sino contribuyen poderosamente a lograr un flujo adecuado de la energía.

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