Científicos rusos y japoneses están emprendiendo un experimento digno de Jurassic Park en un esfuerzo por recuperar al mamut lanudo, ya extinguido.

Los científicos consideran que un hueso del muslo encontrado en agosto contiene células de la médula excelentemente conservadas que podrían ser el punto de partida del experimento.

El equipo cree que la clonación podría completarse dentro de los próximos cinco años. Pero otros, siembran dudas de si tal cosa es posible.

El equipo, formado por miembros del Museo del Mamut de Siberia y de la Universidad Kinki de Japón, aseguró que planean extraer un núcleo de la médula ósea del animal y lo insertarán en el huevo de un elefante africano.

Procedimientos similares se han llevado a cabo anteriormente con diferentes resultados.

En 2009 se dijo que la recientemente extinta cabra pirenaica fue devuelta a la vida brevemente usando un ADN de diez años de la piel del animal. La criatura clonada murió a los minutos de haber nacido, debido a dificultades respiratorias.

El Instituto Roslin, famoso por la clonación de la oveja Dolly, ya no realiza más este tipo de trabajos pero ha publicado algunas reflexiones sobre las posibilidades de recuperar especias extinguidas.

Aseguran que es extremadamente improbable que tal experimento sea exitoso, especialmente utilizando como sustituto a un elefante.

«Primero, se necesita una madre sustituta apropiada. Para el mamut debería ser una vaca (por su compatibilidad biológica) pero aun así la diferencia de tamaño podría imposibilitar la gestación», aseguran desde el instituto.

La tasa de éxito para un experimento como este estaría entre el 1% y el 5%, se estima. El segundo inconveniente sería la necesidad de células viables.

«Si hay células intactas en el tejido se han ‘guardado’ congeladas. Sin embargo, si pensamos lo que realmente sucedió al animal, aún cuando haya muerto por el frío, habrá tomado un tiempo que las células del cuerpo se hayan congelado. Este lapso permitiría la descomposición de las células, lo que normalmente ocurre cuando el animal muere. Entonces, se congela el cadáver del animal. Por ello es improbable que las células sean viables», explican.

Asumiendo que se encontraran células viables nos encontraríamos con un juego de números. «Digamos que una célula en mil fuese viable, asuntos prácticos entran en juego. Dado que tenemos una eficiencia del 1% en clonación de especies vivas y si sólo una en mil es viable entonces alrededor de 100.000 células deberían ser transferidas», aseguran desde el Instituto Roslin.

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