El alemán de Red Bull gana su tercera carrera del año y el español coloca su remodelado Ferrari en tercera posición detrás de Webber

 

El Gran Premio de Turquía ha dejado algunas buenas noticias para Ferrari y Fernando Alonso. No es que el equipo italiano haya conseguido mejorar su coche hasta el nivel de los Red Bull, pero sí que se les ha acercado de forma peligrosa. Alonso está ahora en condiciones de luchar al menos por los podios y de mantenerse durante las carreras al mismo ritmo, e incluso mejor en algunos momentos, que los Red Bull. Sin embargo, en Turquía, la carrera volvió a estar marcada por la superioridad inalterable de Sebastián Vettel que ganó su tercera carrera del curso y que en las cuatro pruebas disputadas no se ha bajado del podio.

 

El predominio de Vettel comienza a ser agobiante. El alemán no sólo ha ganado la carrera, sino que la ha dominado a placer desde que tomó la salida. El alemán, de 23 años, partió con una solvencia insultante y agarró la primera posición sin que nadie lograra disputársela. En la cabeza solo hubo un movimiento, cuando Webber perdió la segunda posición para cedérsela a Rosberg. Sin embargo, un despiste de Hamilton en la primera curva permitió a Alonso situarse en cuarta posición y a Button en la quinta.

 

Fue un gran inicio para el español que se libraba de esta forma de uno de sus principales rivales. Sin embargo, la carrera solo había empezado. Y estaba claro que esta vez, Alonso no iba a conformarse con papel secundario. Ni mucho menos. Si el coche le responde, el español sabe cómo sacarle el máximo rendimiento. Habían transcurrido sólo seis vueltas, cuando Alonso se situó tercero, en posiciones de podio por primera vez esta temporada, tras adelantar a Rosberg.

 

Parecía claro que las evoluciones planteadas por Ferrari estaban ofreciendo un buen rendimiento. En fábrica habían cambiado el alerón delantero y trasero y remodelado el suelo del coche. Pero la parte más importante del trabajo de adaptación de toda esta evolución la realizó Alonso en la segunda tanda de la clasificación, en la que se olvidó de los tiempos y se centró en la puesta a punto de su F150 Italia. Acertó. Todos sabían que en la clasificación no tenían opciones: Fernando está saliendo mal y, además, allí los Red Bull son intratables. Pero en carrera, podían plantarles cara.

 

Y lo hicieron hasta el final. Nadie pudo cuestionar la superioridad de Vettel, que se mantuvo siempre en cabeza y con muchos segundos de ventaja. Sin embargo, Alonso cuestionó hasta el final la segunda posición de Webber. Se mantuvo en el segundo puesto hasta que se hizo patente que con neumáticos duros, ya en las últimas vueltas de la carrera, los Red Bull funcionan bastante mejor que los Ferrari. Faltaban siete vueltas para la conclusión -hacía cuatro que ambos habían cambiado por cuarta vez los neumáticos-, cuando el australiano, que había marcado cuatro vueltas rápidas consecutivas, adelantó como un rayo al asturiano, que se defendió como un león hasta la conclusión.

 

Vettel ganó su 13ª carrera y aumentó la distancia en relación a todos sus rivales en el campeonato de forma brutal: lleva ya 93 puntos en cuatro carreras. Tres victorias y un segundo puesto. Sin embargo, el Mundial se anima. Ferrari ha vuelto, está ahí y en Montmeló, dentro de dos semanas, Alonso podrá defender su suerte y luchar de nuevo por el podio. Hoy ha logrado su mejor clasificación del año. McLaren seguirá en la lucha con Hamilton y Button, luchando por la cuarta posición, y Mercedes se mantiene en la batalla. La lucha por el podio se pone apasionante.

 

Jaime Alguersuari, por su parte, concluyó en 16ª posición, tras una carrera complicada en la que no acertó en las estrategias, y superado por su compañero de equipo Sebastián Buemi, que entró en los puntos y acabó noveno. «Cuatro paradas otra vez, con los neumáticos muy degradados. Complicado y más aún, porque el coche de Buemi degrada menos. Espero que todo mejore en España», ha señalado Alguersuari.

 

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