La celebración de la Pascua encuentra este año a judíos y cristianos en una esperanzadora coincidencia. Ambas religiones atravesarán en la misma fecha un acontecimiento central, que, como cada año, renueva el espíritu de millones de personas en el mundo.
Los judíos celebran el Pésaj, que evoca la liberación de la esclavitud en Egipto y el nacimiento del pueblo como tal, guiado por Moisés en el éxodo. Los cristianos, a su vez, recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
La coincidencia de ambas religiones no sólo se limita a las fechas o a la tradición, que hermana a ambas religiones y coloca a una en relación directa y filial con la otra. Supone también un tiempo común de reflexión, oración y recogimiento.
El lugar de la tierra prometida se convierte por estos días en un espacio renovado, de diálogo y encuentro, de meditación y miradas amplias.
Para los cristianos y judíos argentinos, el lugar de la Pascua es, por estos días, el tiempo de la esperanza. Se convierte en una invitación a señalar lo importante de lo accesorio, lo trascendente de lo descartable.
Y precisamente en este tiempo se renuevan las voces que reclaman menos confrontación y más acciones a favor de la paz. Un deseo que comparten hombres y mujeres de fe que a diario andan en la búsqueda de un país más unido. Habrá que trabajar para lograrlo.
(RadioSanRafael)

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