A casi 10 años de la desaparición de Marita Verón, comenzará este miércoles el juicio oral y público de uno de los casos emblemáticos en la lucha por la trata de personas y que despertó el interés nacional e internacional.

La causa, caratulada «privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución en concurso ideal», tiene a 13 imputados y se estima que se prolongará durante tres meses.

El tribunal de la Cámara Penal II está integrado por los jueces Alberto César Piedrabuena (presidente), Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lascano.

La primera audiencia está fijada para hoy a las 8, en la sala de juicio del Palacio de Tribunales, Lamadrid al 400 de la capital tucumana.

Los imputados son Humberto Juan Deroberti, Daniel Natalia Milhein, María Jesús Rivero, Víctor Angel Rivero, Andrés Alejandro González, Domingo Pascual Andrada, José Fernando Gómez, Lidia Irma Medina, María Azucena Márquez, Mariana Natalia Bustos, José Gonzalo Gómez, Carlos Alberto Luna y Cintia Paola Gaitán.

Hipótesis. De acuerdo a la hipótesis que maneja la fiscal Adriana Marcela Reinoso Cuello, el día 3 de abril de 2002, en horas de la mañana, personas no determinadas interceptaron a María de los Ángeles Verón en la calle San Martín casi esquina Paso de Los Andes, a metros de la Maternidad de Tucumán. La subieron a un auto marca Fiat Duna, conducido por Víctor Ángel Rivero.

Marita fue trasladada a la casa 7 de la Manzana B, en el Barrio FEPUT, de San Miguel de Tucumán, y luego a Remedios de Escalada 50, en el municipio de Yerba Buena. En esas casas, Daniela Natalia Milhein, Andres Alejandro González, María Jesús Rivero y su hermano Víctor Rivero la mantuvieron cautiva. María José era la dueña de la agencia de remises a la que pertenecía el Fiat y por entonces mujer de Rubén Ale, ex presidente de San Martín de Tucumán y vinculado a diversos hechos delictivos en la provincia, quien no está imputado en esta causa pero cuya sombra la ronda una y otra vez.

 

Luego fue enviada a la provincia de La Rioja, “para que ejerza la prostitución en los cabarets Candy, Candillejas y El Desafío”. En estos lugares, María Azucena Márquez, Lidia Irma Medina, José Fernando Gómez, Gonzalo José Gómez, Carlos Alberto Luna, Humberto Juan Derobertis, Mariana Natalia Bustos, Domingo Pascual Andrada y Cynthia Paola Gaitán mantuvieron a Marita privada de su libertad.

 

Durante la etapa de instrucción, el testigo Manuel Nieva complicó la situación procesal de los hermanos Riveros, al señalar que por encargo de María Jesús, Víctor secuestró a Marita Verón, la golpeó con una 9 milímetros y la introdujo dentro del Duna, “que llevaba Cinco Estrellas” (la marca de los remises de Alé), y la llevó a Yerba Buena. Nieva agregó que, tras una orden de allanamiento para la casa de Rivero, “la hicieron pirar a La Rioja a Marita, él me dijo que la chica tributaba muy bien porque era muy completa”.

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