Los líderes de la UE ultiman hoy los preparativos de una cumbre clave para el futuro del euro, con el objetivo de tomar acciones inmediatas y reformas del Tratado de distinto calado para afrontar la crisis de manera más decidida, especialmente la falta de liquidez de la banca. Los Veintisiete estudian el plan propuesto el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que detalla “un pacto fiscal” que será debatido por los líderes europeos en la reunión que empieza mañana.

 

Entre las medidas inmediatas destaca “la posibilidad de que el fondo de rescate permanente, denominado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pueda recapitalizar directamente a los bancos y tener las características de una institución de crédito. Ello le permitiría recibir financiación del Banco Central Europeo (BCE). La propuesta tampoco descarta la emisión de eurobonos a largo plazo.

 

La esperanza de que en la cumbre nazca una nueva Europa se ha traducido en avances en los mercados. Tras las dudas generadas el martes por la agencia de calificación Standard and Poor’s, que puso en vigilancia negativa a 15 de los 17 países miembros de la eurozona, hoy los inversores dirigen su atención a dos citas: la reunión del BCE de mañana, en la que se espera que baje los tipos de interés, y la cumbre europea.

 

El Ibex sube esta mañana más del 1%, mientras el resto de parqués europeos registran alzas de entre el 1% y el 1,5%.

 

Comienzo de la cumbre

 

La cumbre comienza formalmente el viernes por la mañana en Bruselas, y se desarrollará durante toda la jornada. Pero los jefes de Estado y Gobierno de la UE iniciarán sus discusiones con una cena informal de trabajo mañana a partir de las 19.30. Existe la posibilidad de que la cumbre se extienda al fin de semana, aunque fuentes comunitarias esperan que la reunión concluya sin grandes retrasos debido a que los contactos previos de Van Rompuy han permitido acercar posturas en muchos de los puntos. Mientras, el secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, de gira por Europa, se reunirá hoy con el presidente francés y con Mariano Rajoy.

 

En el plan que han presentado a los Veintisiete, Van Rompuy y Barroso han ido por fin al corazón del problema financiero que padece Europa: una economía paralizada y abocada a una nueva recesión por la falta absoluta de crédito debido a la desconfianza existente entre los bancos a prestarse entre sí y a su insuficiente capitalización. Hasta ahora la UE solo permitía usar el fondo de rescate de manera indirecta, permitiendo que prestara a los Estados y estos dispusieran las ayudas oportunas a los bancos. Nunca se utilizó. La propuesta incluye también otras modificaciones del MEDE como es la de permitir aumentar su capacidad por encima del límite actual de 500.000 millones de euros.

 

Entre los cambios propuestos para el MEDE se flexibiliza la regla de toma de decisiones. Sarkozy y Merkel propusieron el martes que los acuerdos no se tomaran por unanimidad sino por una mayoría del 85% de los votos.

 

En el paquete de acciones inmediatas que deberían ser aprobadas en Consejo Europeo del próximo marzo, figuran las dos iniciativas para reforzar la disciplina presupuestaria, presentadas por Barroso el pasado 23 de noviembre. Se trata de medidas añadidas a las seis medidas legislativas de reforma del pacto de Estabilidad y refuerzo del Gobierno económico adoptadas el 16 de noviembre.

 

Refuerzo de los controles

 

El añadido de la Comisión pretende el refuerzo del control presupuestario de los países de la zona euro. Bruselas quiere tener el derecho a “pedir la revisión de los proyectos de presupuestos si considera que incumplen seriamente las obligaciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento”. En el supuesto de los países sometidos a procedimientos de déficit excesivo (porque han superado los límites del 3% de déficit o 60% de deuda) los controles serán más rigurosos. A los países de la zona euro se les podrá exigir a que constituyan consejos independientes y elaborar sus presupuestos sobre previsiones independientes.

 

Según la propuesta comunitaria, los presupuestos nacionales serán elaborados y votados lógicamente por los Parlamentos nacionales, que siempre tendrán la última palabra sobre los mismos. Pero a diferencia con la situación actual, si se aprueba la norma, la Comisión tendrá el derecho de emitir una opinión y podrá pedir cambios. Además, por primera vez los parlamentos nacionales tendrán información de todos los demás países de la zona euro.

 

Supervisión de la Comisión

 

Por otra parte, la Comisión también reforzará sus poderes de supervisión fiscal sobre los países que sufren o están amenazados por una grave inestabilidad financiera. En estos casos la Comisión propondrá al Consejo tenga el poder de emitir una recomendación a un Estado instándole a que pida asistencia financiera. La propuesta deja abierta la posibilidad de emisión de eurobonos siempre que antes se logre un endurecimiento de la disciplina presupuestaria.

 

Sobre la reforma del Tratado de presentan dos escenarios. Uno por la vía rápida, que supondría la modificación del protocolo 12 (procedimiento por déficit excesivo), que sólo requeriría una aprobación por unanimidad del Consejo a propuesta de la Comisión, tras consulta con el Parlamento Europeo y el BCE y sin necesidad de ratificación a nivel nacional. Esta reforma incluiría la obligación de los Estados miembros de lograr el equilibrio presupuestario dentro del ciclo económico. También se incluiría la obligación de los Estados de consagrar en su ordenamiento jurídico, preferentemente en su Constitución la regla de oro de equilibrio presupuestario. El Tribunal de la UE tendría competencias para vigilar la aplicación de esta ley en la legislación nacional.

 

Una segunda opción más ambiciosa, que implicaría una reforma del Tratado a través del artículo 48, y que requeriría mucho más tiempo pues exigiría la ratificación por los Estados perseguiría la implantación de sanciones más automáticas a los países infractores de los criterios de déficit o deuda y la posibilidad de exigir cambios en las propuestas de los presupuestos que no se adecuaran a los criterios y recomendaciones de la Comisión Europea. Los cambios sobre Gobierno económico se introducirán en el protocolo 14 sobre el Eurogrupo.

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