pereto medalla de oroLa judoca argentina manifestó su gran alegría por la medalla dorada obtenida. “No lo puedo creerSiente orgullo y está bien. Y va más allá. «Tiene un gran valor realmente. No lo sabía. Ni siquiera lo había pensado. Pero también es valioso porque el judo es visto casi exclusivamente como un deporte de hombres, por lo que esta victoria pone al judo y a la mujer en un lugar de privilegio», lanza la campeona olímpica. Sin estridencias. Desde el alma. No tiene doble mensaje: como la ven, es.

Son ahora 19 los oros argentinos en los Juegos Olímpicos. Un total de 71 medallas desde París 1924. Pero la primera mujer es esta extraordinaria judoca que no quiere ponerse como ejemplo de nada, aunque sí desea transmitir el mensaje de que «todo se puede en la vida. No hay que dejar de estudiar para hacer deporte ni eliminar el deporte porque se quiera seguir una carrera. Hay que proponérselo. Y poner ganas».

Nombres ilustres no pudieron, pero seguramente sentirán una satisfacción inconmensurable, donde quieran que estén, a partir del logro de Pareto. Jeanette Campbell, nacida en Francia, pero nacionalizada argentina, estuvo a punto de hacer historia en los Juegos de Hitler, en Berlín 1936, cuando todos hablaban de Jesse Owens. Se cumplieron 80 años de aquella extraordinaria actuación en natación que le valió la medalla plateada en los 100 metros libres. Nada menos que en uno de los deportes insignia de los Juegos Olímpicos. Noemí Simonetto fue otro de los nombres ilustres del deporte femenino de nuestro país, que rozó la gloria en Londres 1948 en salto en largo. Atletismo, otro de los pilares olímpicos. Y Gabriela Sabatini no pudo meterse en la historia en Seúl 1988, el año en que la alemana Steffi Graf concretó el Grand Slam dorado. Casos individuales a los que hay que sumarles el doblete plateado de las Leonas en Sydney 2000 y en Londres 2012. Como se aprecia, no han sido muchas las oportunidades de disputar títulos para las mujeres argentinas, lo que realza y le da un status notable a lo que acaba de conseguir Pareto.

Porque aún cuando pueda interpretarse que el judo no es una disciplina popular y que marque tendencia en nuestro país, Pareto es reina en un deporte históricamente movilizado por asiáticos, por cultura y fortalezas física y mental. Cuando Laura Martinel, su entrenadora desde fines de 2012, dice que Paula «es un roble», hace hincapié en que parte de esa característica es innata, pero también trabajada. La simpatía ayuda, la humildad suma, pero lo que va a marcar un cambio es el ejemplo de trabajo, sacrificio y sentidos puestos en perseguir objetivos, dando cada paso en consecuencia. Pareto no necesita marketing: su crédito descansa en lo que hace y transmite. Incluso, mostrando cuán sensata es: «Lo que más me cuestan son los viajes porque extraño todos mis afectos. Y también los sacrificios, desde las comidas hasta no poder ir a fiestas o cumpleaños porque al día siguiente me tengo que entrenar. Pero acá están los resultados».

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