El presidente francés enfrenta un escándalo por aportes ilegales a su campaña presidencial de parte de la heredera del emporio de cosméticos L`Oréal y tercera fortuna de Francia, Liliane Bettencourt.

La situación, que se desató cuando se conocieron grabaciones en las que la millonaria habla con sus asesores sobre evasión fiscal y sus vínculos con el actual ministro de Trabajo, Eric Woerth, fue calificada como «la peor crisis política de Sarkozy en sus tres años de mandato».

Cada día nuevas revelaciones aparecen en la prensa gala sobre el denominado «caso Bettencourt» y debilitan aún más al gobierno, pero hoy las nuevas revelaciones de un sito web de información independiente involucran por primera vez al presidente francés.

Tras su audiencia de ayer en tribunales, una de las testigos claves del proceso, Claire T., ex contadora de Bettencourt, dio una entrevista en la que califica a Sarkozy como «un habitueé del despacho de la mujer más rica de Francia y que «también recibía su sobre» cuando era Alcalde de Neully-sur-Senne.

La testigo afirma que Woerth recibió 150.000 euros en efectivo en marzo de 2007, poco antes de las elecciones presidenciales, época en que el actual ministro de Trabajo se desempeñaba como Tesorero de la Unión por un Movimiento Popular. El código electoral estipula que un particular puede donar como máximo 4.600 euros a un candidato presidencial, y que sólo puede entregar 150 en efectivo.

El Jefe de Estado, que tenía pensado dirigirse a la población el próximo 13 de julio, día en que será presentada ante el Consejo de Ministros la controvertida reforma del sistema de pensiones que lleva a cabo el propio Woerth, denunció ser víctima de «calumnias» y sostuvo que «lamenta» una época donde interesa más la persona que crea el escándalo que las personas que trabajan.

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