Mauricio Macri y Francisco De Narváez se reunieron ayer para definir la estrategia de la derecha en la provincia y la Ciudad, pero no llegaron a un acuerdo. El intento fallido de reflotar Unión-PRO y el factor Alfonsín.

 

Los preparativos planteaban un reencuentro entre ambos luego de que Mauricio desistiera de su candidatura a presidente y dejara a De Narváez sin su referencia natural a nivel nacional. El objetivo era fortalecer sus vínculos y a partir de allí negociar en torno a la postulación nacional de Ricardo Alfonsin.

 

Es decir, reflotar Unión Pro e ir con esos pergaminos a negociar con el radical, único candidato a la presidencia que tiene más de un dígito en los sondeos preelctorales.

 

Macri, ya candidato a la jefatura de gobierno porteño, propone sumar su fuerza bonaerense a las filas de Unión Celeste y Blanca (partido de El Colorado) para potenciarse en el territorio más importante en términos electorales del país, hoy gobernado por un Daniel Scioli más que sólido en las encuestas de cara a la reelección.

 

Pero la idea de De Narváez es que la alianza sea tanto en provincia como en la Ciudad, cosa que Mauricio no tienen en sus planes y una de las causas del quiebre ahora ya definitivo.

 

Que Alfonsín sea la única opción clara de la oposición y que no encarne a la centroderecha (que no tiene candidato aún), es otro de los inconvenientes de ambos dirigentes y otro de los motivos que precipitan el final de las conversaciones.

 

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