El Tribunal de Milán fijó para el 31 de ese mes el proceso por el caso Ruby contra el primer ministro italiano, en el que está acusado de incitación a la prostitución de menores. Berlusconi envió una carta a los magistrados para justificar su ausencia por «compromisos institucionales».

La primera sesión del proceso más esperado de los últimos tiempos contra Silvio Berlusconi se desarrolló, literalmente, en un abrir y cerrar de ojos y sin la presencia de los principales protagonistas. De esta forma, la justicia de ese país decidió fijar una nueva fecha para reanudar el juicio: el 31 de mayo.

En ese sentido, la sesión inaugural del ‘Rubygate’ tuvo un carácter puramente técnico y burocrático y duró sólo unos pocos minutos: los suficientes para fijar el calendario de audiencias. Una tarea que fue más complicada de lo que a priori se podría pensar, ya que en la agenda del primer ministro italiano prácticamente todos los lunes están ya ocupados con audiencias de los otros tres procesos que Il Cavaliere tiene abiertos.

Ante ese panorama, las tres juezas de la IV sección penal del Tribunal de Milán se vieron obligadas a fijar la próxima audiencia del caso Ruby para el próximo 31 de mayo, una de las pocas jornadas que aún quedan disponibles en la agenda de Berlusconi. Lo que significa que aún habrá que esperar casi dos meses para que el proceso arranque de verdad.

El Tribunal Constitucional será el encargado de dirimir cuál es el tribunal competente para juzgar al primer ministro italiano, quien siempre apostó porque el ‘caso Ruby’ sea puesto en manos del Tribunal de los Ministros. Si el Constitucional fallará en ese sentido el proceso que hoy arranca en el Tribunal de Milán terminaría en papel mojado.

Entonces, esta vez Berlusconi va a ser juzgado por dos presuntos delitos muy fáciles de entender: por haber abusado de su cargo la noche del 27 de mayo pasado cuando llamó a la comisaría central de Milán para presionar a los funcionarios para que dejaran en libertad a la menor de edad marroquí Karima El Mahroug, más conocida como Ruby Robacorazones. Y una aún más grave: por un delito de prostitución de menores, ya que habría pagado a Ruby cuando tenía 17 años a cambio de que mantuviera relaciones sexuales con él.

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