El periodismo de no ficción fue inaugurado por Rodolfo Walsh con “Operación Massacre” en el ámbito local, mientras que años después, la primera novela del género en el exterior “A sangre fría” fue escrita por Truman Capote.

Se trata de novelas en las que se narran hechos reales con técnicas de ficción.

Pero, en una columna de opinión debería haber… una columna de opinión, sin embargo, el periodista Carlos M. Reymundo Roberts se encarga de guionar un diálogo entre Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Roussef.

Por supuesto, en el mismo, se ridiculiza a la Presidenta de la Nación y se presenta a Dilma Roussef como una mandataria moderna, austera, y que de forma “casual” coincide con los planteos ideológicos del diario.

Con este recurso, el periodista pone en boca de Roussef sus propias palabras e ideas, o mejor dicho, las ideas del diario.

Entre las importantísimas líneas que redactó el periodista se puede leer lo siguiente:

“-¡Estás espléndida! -la recibió Cristina-. Me encanta ese conjunto, y te queda bárbaro el pelo así, cortito. ¡Te tuneaste muy bien!

(risas).

-¡No sé qué es tunear, pero vos no te quedaste atrás! (risas). Eso de que sólo en Brasil hay buenos cirujanos es una falacia”.

El nivel de ridículo al que se expone el periodista es llamativo. Su guión, además de ser pobre, es demasiado obvio y sus recursos humórísticos son nulos.

Agrega Roberts en su guión:

“-Cristina, de amiga a amiga: ¿cómo viste mi primer mes de presidenta?

-Excelente, aunque, para ser franca, que hayas recortado tanto el gasto público no me vino bien: acá lo aumentamos todos los días.

-Sí, justamente te quería preguntar cómo hacen para subir el gasto y que eso no les traiga desequilibrio, inflación. Ya sabés: soy una economista que sigue las cuentas obsesivamente.

-Nuestra fórmula es la contabilidad creativa y la búsqueda de fuentes alternativas de financiamiento. Néstor ha hecho milagros en ese sentido y nos ha dejado todo atado y bien atado. A mí no me gustan mucho los números. ¡y a mi ministro de Economía tampoco!”

Y si aún no fue suficiente, queda un poco más:

“-¿Y quién lleva el día a día? ¿El jefe de Gabinete?

-No, ahí también fuimos creativos: el jefe de Gabinete es un buen comunicador, chispeante, atrevido, y además entiende muy bien las redes sociales. Está todo el día en Twitter. De la gestión me ocupo yo. Sobre todo, del relato de la gestión, que es clave.

-No sabés cómo te envidio esa capacidad de comunicación. Me cuesta horrores hablar, y quizá por eso me concentro en las cuestiones de gobierno. Antes de las 9 ya estoy trabajando.

-¿Antes de las 9? ¿Y cuándo te arreglás? A mí me lleva muchísimo tiempo el maquillaje, el pelo, la ropa”.

Hoy, la columna de opinión de un diario que no se permitía éstas “licencias creativas” intenta poner en ridículo a Cristina Kirchner, sin embargo, el tiro le salió por la culata. (Risas).

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