La Biblioteca Nacional de España ha abierto una nueva sección en su web dedicada aLos Códices Madrid I y II de Leonardo da Vinci, como parte de su proyecto Leonardo interactivo. Este proyecto ha visto la luz después de que los seguidores de la Biblioteca lo eligieran en una encuesta en Facebook como continuación de la buena respuesta que recibió una iniciativa similar, El Quijote interactivo.

Los Códices Madrid son unos manuscritos del genio italiano que reciben este nombre por haber sido hallados en el edificio de la Biblioteca Nacional de Madrid en el año 1964. Se trata de documentos sobre mecánica, geometría y construcción de aparatos y dispositivos de todo tipo que estuvieron perdidos unos 150 años, hasta que un escultor italiano los trajo a a corte del rey Felipe II, quien los guardó primero en el la librería de El Escorial hasta que fueron finalmente a la Biblioteca Nacional. Ahí se perdió la pista hasta que un buen día aparecieron.

La nueva web de los códices muestra los documentos en su totalidad y con todo luego de detalles, en gran calidad. Los originales tienen unas 540 páginas, y la web completa muestra unas 718 páginas digitalizadas, porque se han incluido otras obras de la época como apoyo documental. Sobre las páginas web se puede hacerzoom para ampliar los detalles, invertir las imágenes como si se leyeran en un espejo ¿Leonardo escribía «secretamente» de este modo para evitar que los curiosos leyeran sus trabajos¿ o compartirlas en las redes sociales con un par de clics.

Pero además de los contenidos de los propios códices, el equipo de la
ha trabajado también en la elaboración de diversos vídeos que muestran cómo funcionaban los inventos y mecanismos allí descritos, mediante animaciones 3-D. Estos vídeos están alojados en YouTube, una solución inteligente para darles mejorar su difusión.

En total hay 42 animaciones que muestran los trabajos de Leonardo con poleas, ruedas, engranajes, palancas y todo tipo de elementos que hoy consideramos cotidianos en cualquier mecanismo pero que fueron importantes avances para aquella época. También hay algunas pistas musicales de música clásica para situar al lector en el ambiente adecuado, así como enlaces externos a otras 120 obras.

Además de la transcripción de los textos originales en italiano también se puede leer la traducción al español. Los códices se pueden leer en su orden natural, página por página, en un índice de miniaturas u organizados por temas.

Unos 40 investigadores y expertos han invertido más de 20.000 horas de trabajo en este proyecto, que ahora puede disfrutarse a través de Internet, casi mejor que examinando los propios libros en persona. Difícilmente podría haber imaginado el «pensador universal» que su obra, que guardaba con gran secretismo, llegaría a ser expuesta de este modo en una red tan universal como Internet, pero probablemente estaría orgulloso del resultado.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here