Para Diego es una final

diegorosariortiz2Diego juega el partido más importante de su vida como DT. Para Brasil no es una final. Para la Selección, sí.

Todos los ju­gadores de la Selección un día de sus vi­das quisieron ser Maradona. Convertir­se en el mejor, levantar la Copa del Mundo y, si era posible, ver derrotado a Brasil. Pelé, Dunga o Kaká, para el caso era igual. Aho­ra que Diego quiere entrar pero la rodilla no lo deja, ellos tienen la envidiable posibilidad de jugarlo por él. Y por los hinchas. ¿O acaso Maradona no es una de las personas más hin­chas de la Selección?

El gesto del técnico al llegar a Rosario fue alen­tador. Sonrisa más allá del cansancio, saludos a la gente que fue a alentar. Aunque lo más significa­tivo resultó la actitud de quien él define como su Maradona. Messi, a de­cir verdad, muchas veces parece vivir en un mundo PlayStation. Como si no le prestara atención a todo lo que genera. En su ciudad fue el primer futbolista en bajar del micro. Pudo ha­ber sido una forma de asu­mir su responsabilidad: se preparó como nunca an­tes para el clásico. Será el partido más importante de Diego como técnico. Y también de Messi como 10 argentino.

Por dentro al hincha le corre una electricidad dis­tinta. No se percibió en el plantel: ningún jugador necesitó una pastilla para dormir en toda la semana. «Están bien, sólo piensan en ganar», cuentan desde adentro. ¿O Carlitos Te­vez puede estar nervioso cuando llega con auricula­res y los pies encima del micro después de ganarse el puesto justamente por sus ganas de pelear? El juega como hincha.

Diego habló de que en ilusión les ganamos. Y juró que el futbolista nun­ca tiene miedo. Otra con­firmación de que no somos futbolistas… Porque Brasil juega bien, tiene a Kaká y a Julio César, el mejor ar­quero del mundo (volvé Ta­ffarel). Es una buena idea ahogarlos, pero con cuida­do. No estaría mal hacerse fuerte en el medio y salir rápido con Messi-Tevez. Más cerca del partido de Ecuador que el de Bolivia. Encima, para ellos no es una final del mundo. Por eso el Gigante y su gente totalmente excitada incidirá en la psicología argentina. No hará ganar y ni asustar a Brasil.

Maradona, desde la épo­ca de pantalones cortos, es jugadorista. Arriesgó que los 23 del Mundial están acá. El 4-4-2 es el mejor módulo que tiene a mano; tan cierto como que asu­me riesgos con dos debu­tantes (Seba Domínguez y Dátolo) y otro central con un partido en Eliminatorias (Otamendi). Los motiva así. O con los carteles y el vi­deo que hoy sorprende­rá. Deberá usar mucho la lengua, sí. Pero también la táctica. Si ya no puede jugar, ahora deberá ser Ma­radona como técnico.

Todos a maradonear que se acaba el mundo. Hoy se juega Argentina-Brasil.