comodoropyEl comisario Mariano Coustau, jefe de la División Seguridad de la Policía Federal en los tribunales federales de Retiro, había hablado con varios funcionarios durante el curso del día; una hipotética llegada de Hebe de Bonafini y el operativo correspondiente fue un tema de conversación. Coustau había llegado a trabajar a Comodoro Py «como todos los días», apunta una voz de peso en la PFA: «Su ánimo no estaba fuera de lo normal».

A mediados de esta tarde, Coustau apareció muerto en su oficina, ubicada en un container en la parte trasera del predio de los tribunales, con una bala en la cabeza. Según indican fuentes policiales a Infobae, todo apunta a un posible suicidio. Oriundo de Hurlingham, casado, con tres hijos, tenía 46 años.

El personal de la Comisaría Nº46 acudió a la escena, con un móvil de la División Criminalística que se dirige al lugar para realizar las primeras pericias. El fiscal César Troncoso está a cargo de la investigación. Coustau apareció sentado en su silla; se habría quitado la vida con su arma reglamentaria, que fue encontrada junto a él. Por lo pronto, no hay una explicación para su muerte en la frecuencia interna de la fuerza o entre voces judiciales.

«Un muy buen tipo, es muy triste la noticia», afirma un reconocido fiscal en el edificio. El comentario no es casual: el comisario, con su pelo enrulado y sus recientes aparatos en los dientes, gozaba del respeto tanto de funcionarios como de los periodistas que recorren Comodoro Py. Durante años, Coustau se encargó, entre otras tareas, de coordinar los operativos de seguridad alrededor de la llegada de imputados célebres para sus detenciones y declaraciones indagatorias. Los últimos meses, con nombres como Ibar Pérez Corradi, Lázaro Báez, Cristina Kirchner y José López entre otros, fueron particularmente intensos.

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