Cada día miles de pasajeros viajan en las dos únicas empresas que prestan servicio en San Rafael (Archivo)

A escasos días de haber iniciado las clases, el viejo reclamo de los usuarios sigue haciéndose presente cuando deben viajar hacinados y sin las mínimas normas de seguridad y mucho menos de comodidad, porque las empresas locales se niegan a colocar los refuerzos necesarios. El monopolio o existencia de únicas empresas en todos los recorridos, los ha transformado en pasajeros cautivos que deben aguantarse todos los días, viajar en pésimas condiciones.

Sabido es lo que puede pasar cuando el exceso de pasajeros ante una desgracia, deja saldos inimaginables como en la tragedia ferroviaria de Once, situación que en San Rafael se repite cada día con el hasta ahora inútil reclamo de usuarios que utilizan los servicios de las Empresas Antonio Buttini y Autotransportes Iselín, cuyas unidades en horarios picos, traen mucho más pasajeros de los que debería, poniendo en peligro a una gran cantidad de personas en el caso que alguna de estas unidades intervenga en algún tipo de accidentes, ya que las condicines de seguridad de los pasajeros es completamente inexistente.

A pesar de las denuncias radicadas en la Dirección de Vías y Medios de Transporte, la falta de multas contra las empresas hacen que estas, hagan en pocas palabras, «lo que quieren», desestimando la seguridad de los usuarios, donde el mínimo confort que es un derecho porque todos pagan sus boletos y nadie viaja gratis es completamente inexistente, agravado porque los usuarios son «clientes cautivos» de las empresas Buttini e Iselin, que son las únicas que prestan servicios en el departamento y que tienen entre ellas, repartidos todos los «destinos redituables» de San Rafael, porque distritos como El Cerrito, desde hace años reclaman por un servicio de pasajeros acorde a las necesidades del distrito, cosa que hasta el momento no ha tenido una respuesta satisfactoria, condicionando no solamente el trabajo de muchas personas, sino lo que es
peor, de muchos niños que deben rebuscársela como pueden para asistir a la escuela.

El servicio que presta el Transporte Público en San Rafael es pésimo y deprimente y requiere que el estado intervenga para que estas empresas que por años llevan prestando el servicio a su antojo y conveniencia, cumplan de una vez por todas con las normas mínimas y el respeto que merecen los miles de pasajeros que viajan cada día.

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