El canciller Héctor Timerman en una nota de opinión publicada en el diario chileno El Mercurio, destaca «la importancia del diálogo» en la cuestión Malvinas, refuta afirmaciones de su par británico William Hage, difundidas el 21 de enero en ese mismo medio, y agradece el «inequívoco» respaldo del gobierno y pueblo chilenos a la reclamo argentino sobre la islas australes.

 

 

 

El que sigue es el artículo completo de Timerman: «El Canciller británico, William Hague, en el artículo publicado el pasado 21 de enero en este prestigioso medio, realiza una serie de afirmaciones que tergiversan hechos históricos. No toma en cuenta la presencia de 32 gobernadores españoles en las Malvinas entre 1774 y 1811 y que una vez establecido el gobierno patrio en la Argentina, reconocido en 1825 por el Reino Unido, se continuó la política de enviar gobernadores a las islas.

 

Resulta un hecho histórico irrefutable que una fuerza naval británica expulsó, el 3 de enero de 1833, a las legítimas autoridades y a la población argentina de las Islas Malvinas. Un acto de agresión no provocado, en el marco de la política expansionista desarrollada globalmente por el Imperio Británico en el siglo XIX. Desde entonces, la República Argentina protestó continua y reiteradamente el avasallamiento de su soberanía.

 

Sin argumentos jurídicos que respalden su posición, el gobierno británico recurre al principio de autodeterminación de los pueblos porque le resulta funcional para dos aspectos claves de la disputa: a) intentar legitimar la ocupación de Malvinas y b) desoír la insistente convocatoria de la ONU a negociar una solución a la cuestión.

 

La ONU y la Argentina respaldan activamente el principio de autodeterminación. Lo que olvidan referenciar los ingleses es que este principio no es aplicable a la «Cuestión de las Islas Malvinas» porque como lo reconoce las Naciones Unidas se trata de población implantada, conforme lo indicado en una decena de resoluciones de la Asamblea General desde 1965 y lo expresado todos los años por el Comité Especial de Descolonización.

 

En efecto, otro elemento fundamental para tener en cuenta en el análisis de la cuestión es que Londres, luego de tomar las islas por la fuerza, inició una política de colonización consistente en implantar población británica en Malvinas e impedir sistemáticamente el asentamiento de habitantes nacidos en el territorio continental argentino.

 

Por todo esto la pretensión británica de condicionar su obligación de reanudar las negociaciones de soberanía con la Argentina a la aplicación del principio de autodeterminación, carece de fundamento, siendo inclusive contradictoria con los antecedentes de otras disputas territoriales que involucraron a los ingleses, en cuanto desde la metrópoli se tomaron las decisiones sin consulta alguna a los habitantes de las colonias, como ocurriera para los casos de Hong Kong o Diego García.

 

Apelar a la autodeterminación, es, en definitiva, una excusa para no negociar. Con tal renuencia, el Reino Unido pretende eludir la obligación de resolver pacíficamente las disputas internacionales que pesa sobre todos los miembros de la ONU. La condición del Reino Unido de Miembro Permanente del Consejo de Seguridad no lo exime de sus obligaciones internacionales, más aún, tal condición – y los privilegios que conlleva – le demanda una responsabilidad especial como garante de la paz y seguridad internacionales.

 

Para la ONU la cuestión es una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido, que debe ser resuelta mediante negociaciones entre ambas partes, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

 

Hay que destacar que nuestra Constitución Nacional establece que «La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.» Para la Argentina, que basa su política exterior en el fortalecimiento del multilateralismo, el respeto al Derecho Internacional, la promoción de los Derechos Humanos, la integración regional y la lucha por un mundo más justo, la excelente relación que hoy tenemos con nuestros hermanos chilenos es motivo de orgullo.

 

Es precisamente la relación bilateral con Chile la que mejor ejemplifica la política exterior de mi país. La creación en el año 2006 de la Fuerza de Paz Conjunta Combinada «Cruz del Sur», a disposición de la Organización de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, constituye un modelo exitoso de construcción, conservación y perfeccionamiento de mecanismos de confianza y seguridad que sirve de ejemplo en la región. Así es que los soldados argentinos no participan en ningùn conflicto bélico pero si en fuerzas de pas en diferentes partes del mundo.

 

Por otra parte, como lo prueban recientes desplazamientos navales, recurrentes ejercicios misilísticos y la participación del Príncipe William como parte de su dispositivo militar en Malvinas, el interés del Reino Unido es presentar el aspecto militar como un elemento indispensable de la cuestión, ignorando al mismo tiempo el sistemático repudio de los miembros del MERCOSUR y sus Estados Asociados, y la UNASUR.

 

Vale la pena recordar, también, que tanto UNASUR como MERCOSUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) han manifestado reiteradamente su preocupación por las ilegales actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina.

 

Asimismo, Chile, en tanto miembro de UNASUR y como Estado asociado al MERCOSUR ha acordado, además, prohibir el ingreso a sus puertos a buques que enarbolen la ilegal bandera de las Islas Malvinas, informar a la Republica Argentina sobre el movimiento de buques con cargas vinculadas a la exploración y explotación de hidrocarburos en las áreas ocupadas por el Reino Unido y de este modo prevenir o evitar que ellas se consoliden.

 

Tales medidas, tendientes a evitar la expoliación en el Atlántico Sur de recursos naturales que pertenecen al pueblo argentino, pretenden ser presentadas por el canciller Hague como un intento de bloqueo, con el objetivo de revertir una vez más los roles, en línea con las declaraciones del Primer Ministro Cameron que en el Parlamento Británico acusa a la Argentina de ser un país colonialista.

 

Los argentinos agradecemos profundamente el inequívoco respaldo del Gobierno y pueblo chilenos a nuestros legítimos derechos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, expresado en múltiples declaraciones presidenciales y en la reciente conformación del grupo chileno de Solidaridad con las Cuestión de las Islas Malvinas.

 

Tal apoyo a los derechos soberanos argentinos es, también, compartido por todos los países de América Latina y el Caribe a través de diversos pronunciamientos de la UNASUR, la CELAC – cuya presidencia detenta hoy Chile – y del MERCOSUR.

 

Solamente a través de la negociación podremos superar un conflicto colonial del siglo XIX. Es por ello que invitamos, una vez más, al Reino Unido a una negociación franca y creativa como única vía para superar esta casi bicentenaria disputa».

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