Claudio Borghi, último director técnico campeón del fútbol argentino, condicionó su continuidad en Boca después de perder con Lanús 2-1, sobre la hora, por la novena fecha del torneo Apertura.

«Voy a hablar con mi grupo de trabajo, con la familia, con los dirigentes y voy a tomar una decisión que no sea dañina para nadie», anunció Borghi a la salida del vestuario local en La
Bombonera.

Después del partido, el técnico mantuvo una extensa reunión con sus colaboradores y luego conversó con los dirigentes, quienes lo aguardaban en una zona contigua a los vestidores del estadio.

Además, seis referentes del plantel, encabezados por el goleador Martín Palermo, también dialogaron con el entrenador  acerca de la actualidad del equipo.

«Me cuesta seguir, pero no voy a tomar decisiones en caliente. A veces la salida del técnico descomprime. Tengo que pensar la situación, analizarla y tomar la decisión, que siempre será mía», aseguró.

Boca perdió con Lanús con un penal dudoso, sancionado por el árbitro Saúl Laverni y convertido por Agustín Pelletieri, en el cuarto de los cinco minutos adicionados.

«Es un golpe duro esta derrota. Quedamos muy lejos del puntero (Estudiantes de La Plata, a 12 puntos) y llevamos varios partidos con problemas para ganar de locales», reconoció.

Borghi, en su segunda experiencia al frente de un club grande de Argentina -también dirigió a Independiente en 2008-, acumula tres victorias, un empate y cinco derrotas. Su equipo nunca pudo terminar con la valla invicta.

Borghi asumió como técnico de Boca el 20 de mayo pasado, pocos días después de consagrarse campeón del Clausura con Argentinos Juniors, su único logro en el medio argentino.

En La Bombonera, el conjunto xeneize perdió más de lo que ganó en el campeonato: registró derrotas en los clásicos ante Racing y San Lorenzo, además de Lanús, y apenas le ganó a Vélez Sarsfield y Colón de Santa Fe.

Al promediar poco menos de la mitad del Apertura, Boca ocupa el decimocuarto lugar con diez puntos, a 12 del líder Estudiantes de La Plata.

Borghi calificó la jornada como «un día de mierda», no sólo por la derrota sino por su expulsión a cargo de Laverni en el entretiempo, debido al reingreso a destiempo del equipo para el
segundo período.

«Jamás le he faltado el respeto a un árbitro, pero lo de Laverni fue de una falta de criterio tremendo. Si me quería expulsar, me hubiese esperado en la boca del túnel y no hacerme
cruzar toda la cancha», se quejó.

Y finalmente deseó: «Si está en el reglamento, está bien, pero ojalá en este país se cumplan todos los reglamentos».

Boca volverá a entrenarse el próximo martes a las 9.30 en Casa Amarilla. Allí se verá si Borghi sigue siendo el técnico o ya mañana, en el día de descanso, tomará la decisión de alejarse del equipo de la Ribera sin haber dirigido a uno de los jugadores que más admira: Juan Román Riquelme.

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