Por Walter Santander

Los que somos de las chacras más de una vez hemos pensado luego de una fuerte manga de piedra. Que afortunados son los ganaderos que nos les cae piedra, esos sí que están a salvo.

Que equivocados estamos. Si bien al campo ganadero no le hace mucho daño una manga de piedra, también lo afecta. Primero que la piedra así como destruye el follaje de los frutales y vides también daña a los pastos más tiernos del campo. Los rayos que conlleva cada tormenta de piedra incendia los campos y ahí las pérdidas son cuantiosas.

Pero tan desastroso  como es en la agricultura una gran tormenta de piedra lo es una sequia para el campo ganadero.

Cuando un productor ganadero inicia su actividad elige como el chacarero con qué tipo de material vivo va a trabajar. Esto es, que el productor agrícola piensa y determina  si va ha hacer ciruelas, duraznos o peras y dentro de estas que variedad. El ganadero  si hace cría de vacas de carne o de leche y dentro de estas que razas.

Compra entonces sus primeras vacas madres para comenzar a armar su rodeo el que él tiene pensado y que a su criterio mejor va a trabajar en su campo. El chacarero en paralelo, planta sus primeros árboles frutales y comienza con la poda de formación.

En el ganadero seria cuando da los primeros  servicios con los toros que ha seleccionado buscando el formato, tamaño y otras características que quiere en los animales que va a producir.

Estos pasos primeros le llevan al agricultor de 4 a 6 años hasta lograr la cosecha plena de su nueva plantación y al ganadero conformar ese rodeo que él quiere le toma el mismo tiempo.

Cuando al agricultor lo afecta una gran manga de piedra y le daña los cultivos tiene que prácticamente reiniciar todo de nuevo, misma cosa le ocurre al productor ganadero ante una gran sequia. O se le mueren las vacas que son las productoras de terneros, frutos de ese campo, o las tiene que vender antes de que esto ocurra y por lo tanto se le desarma el rodeo que a nivel chacarero es como perder la plantación.

Por lo tanto ambos factores climáticos son tan dañinos para uno como para el otro, ambos sufren la misma pérdida económica y el mismo tiempo de trabajo.

Nadie ha dicho que el trabajo de la tierra es sencillo ni fácil, pero es tanto el amor que los productores sienten por la madre tierra que es una tarea que  tiene sus encantos para aquel que sabe descubrirlos.

El productor de lo que fuere sabe y está preparado cada día para empezar de nuevo ahí está el gran desafío y la gran entereza  de estos profesionales que aun sin grandes estudios saben sacarle a la tierra sus mejores dividendos.

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