El presidente de la República Arabe Siria, Bashar Al Assad, destacó ayer el ingreso de otros países que buscan aportar soluciones al conflicto de Medio Oriente y aseguró que la relación sur-sur significa un cambio en el mapa político mundial.

«El éxito que tuvo la iniciativa de Brasil y Turquía respecto a Irán (y su conflicto nuclear), es el comienzo de una relación que abarca a los países del sur-sur y eso significa un cambio en el mapa político del mundo”, afirmó Al Assad, en una entrevista concedida poco antes de finalizar su primera visita oficial a la Argentina.

Brasilia y Ankara acordaron con Teherán que parte del uranio iraní sería enriquecido en el exterior y luego devuelto para ser utilizado con fines pacíficos, iniciativa rechazada por el Consejo de Seguridad de la ONU que igualmente aprobó sanciones contra Irán.

Para Al Bassad, la iniciativa «abrió el camino frente a una sola solución” y fue rechazada porque «aceptar la propuesta significaría reconocer que cambió el peso de países de Europa y de Estados Unidos hacia otros como Brasil y Turquía”.

Al igual que tras el encuentro que mantuvo el viernes en la Casa de Gobierno, Al Bassad destacó el apoyo recibido de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, por el conflicto que envuelve a Medio Oriente.

«Tiene que haber movimiento para aplicar las iniciativas (de paz), no sólo por parte de EEUU sino también de otros países y eso fue lo que conversé anoche con la presidenta argentina”, de quien dijo haber recibido un amplio apoyo.

Vestido de sobrio ambo gris, el mandatario sirio recibió en un amplio despacho del hotel donde se alojó en esta ciudad a cinco medios argentinos -entre ellos Télam- y aceptó una extensa entrevista (una hora y 10 minutos) en la que contestó sobre todos los temas que se le consultó sin perder jamás su medio tono y estilo diplomático que lo acompaña, aún frente a los análisis más delicados como la gestión de Barack Obama.

«La llegada de Obama creó un ámbito político positivo en nuestra región, aunque el elemento práctico que se logró hasta el momento es solamente el diálogo. Podemos decir que el diálogo no ha conducido a resultados prácticos, pero su ausencia empeoraría las cosas”, afirmó.

Al Assad no dudó en sostener que la administración del demócrata en la Casa Blanca no solucionó nada y que por eso piden que «defina un plan ejecutivo para las iniciativas de paz ya existentes para Medio Oriente y que nunca se pusieron en práctica”.

Consultado sobre la iniciativa de paz árabe, el mandatario afirmó que el apoyo de Washington «es sólo verbal” y que de ese modo no les interesa. «Los hechos y acontecimientos en nuestra región no esperan las declaraciones de respaldo o repudio”, graficó.

Al Assad no desconoce que por su condición de potencia mundial a Estados Unidos le cabe el papel de mediador y exige que asuma su papel de garante en el histórico conflicto con los israelíes, aunque dice abrigar algunas dudas.

«Ellos (Estados Unidos) tienen que ser la garantía de que se respeten los acuerdos, pero por nuestra experiencia sabemos que no son capaces de administrar un proceso de paz desde el principio hasta el final porque no conocen los detalles”, afirmó.

Frente a esto, el presidente sirio volvió sobre la importancia de intervenciones de otros países que «tengan la condición de ser independientes en sus decisiones, algo que se ve mucho más en América del Sur que en Europa”.

Acompañado sólo por una asesora, su traductor árabe-español y Riad Al Sineh, embajador en Buenos Aires, Al Bassad consumió sólo dos sorbos de jugo de naranja durante toda la entrevista, aceptó que en la opinión pública existe una «frustración” en torno a la postura de algunos estados árabes por la situación en Gaza y marcó lo que los diferencia en el espinoso tema palestino.

«Algunos estados árabes consideran que el bloqueo es un problema entre palestinos y apoyan sólo a una de las partes (Al Fatah) y no a la otra (Hamas). Nosotros, igual que Turquía e Irán, consideramos que se trata de un bloqueo israelí que no tiene que ver con el desacuerdo entre palestinos”, describió.

No obstante, aseguró que la unidad del mundo árabe «se está creando de forma práctica” y puso como ejemplo las relaciones entre Siria, Turquía e Irán; entre Turquía y Rusia; entre Siria y Azerbaiyán y Armenia; y entre Líbano y Jordania.

Sin embargo y ya en el final de la entrevista, Al Assad destacó por sobre todas la «relación estratégica entre Siria y Turquía”, a la que no dudó en comparar con «lo que hicieron ustedes entre los países de América del Sur”.

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