Fue una fiesta inolvidable. Para él, su familia y amigos. El Titán, el Optimista del gol, Martín Palermo. Uno de los mejores delanteros de los últimos 20 años por lo que provoca dentro y fuera de la cancha. Fue su noche.

Más emocionante aún que su último encuentro con la camiseta de Boca, ante Banfield, Martín disfrutó de cada instante. Con excompañeros de equipo y amigos de la vida, se dio el gusto de meter un gol e ir al arco para intentar atajarle un penal a su hijo. Claro que no lo logró.

Como dijo al final del homenaje, «Voy a volver acá. Espero que sea en el banco de suplentes, como director técnico». ¿Cuándo será ese día?

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