De manera sigilosa, y en línea con la eliminación de subsidios estatales a privados para aliviar el gasto público en un 2012 que aparece con complicaciones de caja, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, dio por finalizadas las millonarias compensaciones que cobraban desde hace cinco años algunos sectores de la cadena agroindustrial.

El fin de los subsidios al campo llegó el pasado 31 de diciembre para la industria avícola y los molinos harineros, los dos sectores que seguían percibiendo el beneficio por mantener parte de su producción dentro de los precios sugeridos por Moreno.

 

Se trata de las compensaciones al agro que pagaba la extinta Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) desde 2007. Ese año, bajo el argumento de desacoplar los precios internos –o “mesa de los argentinos”– del alza de los valores internacionales de los alimentos, el Estado subsidió el trigo a los molinos harineros para supuestamente controlar el precio del pan; el maíz a los polleros, criadores de cerdos y de ganado a corral (feedlots); y girasol a los productores aceiteros. También hubo algunos subsidios a pequeños productores trigueros; maiceros, sojeros y girasoleros; a tamberos; productores de cerdos.

Desde 2007 a febrero de 2011, cuando se disolvió la Oncca, el Estado pagó algo más de $ 10.580 millones en compensaciones, de los cuales más de la mitad les correspondió a la industria avícolas y molinos harineros.

Durante todo el año pasado, estos dos sectores fueron los únicos que mantuvieron las compensaciones, aún con grandes retrasos para los pagos, que primero debía hacer el Ministerio de Agricultura y luego quedaron a cargo de la Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno (Ucesci), que controla Moreno y que nunca informó sobre las compensaciones pagadas. A esa unidad fueron transferidos, en mayo pasado, unos $ 2.000 millones para hacer frente al pago de compensaciones.

En la práctica, y más ahora con el fin de las compensaciones, la Ucesci –que en los papeles controlan los ministerios de Economía, Agricultura e Industria– no hace nada de lo que estaba previsto cuando fue creada. Solo se encarga de todas las autorizaciones de comercio exterior agropecuario: entrega los permisos para los granos, la carne, la leche y hasta lanzó en diciembre el concurso para cubrir la cuota Hilton de este año.

Según contaron a El Cronista desde los sectores involucrados, Moreno había iniciado las negociaciones para dejar de pagar las compensaciones antes de las elecciones presidenciales, cuando tanto polleros como harineros reclamaban el pago atrasado de esos beneficios que llegaban, en algunos casos a diez meses.

En la mesa de negociaciones, Moreno logró el compromiso de los industriales de mantener o reforzar la entrega de productos “baratos” en puntos estratégicos, como el Mercado Central. A cambio, tendrán autorizaciones para subir precios de acuerdo al esquema predilecto del secretario (ver pag. 5).

De acuerdo con algunas estimaciones, los alimentos supuestamente subsidiados tuvieron incrementos de 200% en los últimos cinco años.

En ese sentido, el funcionario y la industria avícola trabaja para lanzar en los próximos días el plan “Pollo para todos”. La campaña intentará mejorar una experiencia previa que fue bastante criticada. Según trascendió serán 9 camiones que recorrerán distintos barrios necesitados del Gran Buenos Aires y algunos distritos del interior, a valores populares, así como el Mercado Central.

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