Cáncer de Cuello Uterino

Mujeres

La Dra. Silvina Arrosi es la responsable del Proyecto para el Mejoramiento del Programa Nacional de Cáncer de Cuello Uterino en Argentina, una investigación que fue presentada en diciembre de 2007 bajo la supervisión técnica de la OPS (Organización Panamericana de Salud).

En el informe, Arrosi señala que ‘el cáncer de cuello de útero ocupa el segundo lugar entre los tipos de cáncer más comunes entre mujeres a nivel mundial, y es la segunda causa de muerte por cáncer, a pesar de que la enfermedad podría prevenirse casi por completo gracias a los conocimientos y tecnologías actualmente disponibles’. Sostiene que afecta principalmente a mujeres de bajo nivel socioeconómico, que no acceden al sistema de control y prevención.
‘La enfermedad y muerte de estas mujeres tiene consecuencias devastadoras para las condiciones de vida de sus familias, ocasionando la pérdida de trabajo, ingresos y el ausentismo escolar de los niños del hogar. De manera que, el cáncer de cuello de útero no sólo afecta a las mujeres sino que a su vez es un factor que intensifica la pobreza y la vulnerabilidad social’.
El informe indica que ‘en Argentina, el cáncer de cuello de útero el es segundo cáncer más diagnosticado en mujeres, con una incidencia estimada de 23,2 casos por 100.000 mujeres. Se estima que cada año se diagnostican alrededor de 3.000 casos nuevos y mueren aproximadamente 1.600 mujeres a causa de la enfermedad. Al mismo tiempo, en los últimos treinta años no ha habido descensos significativos de la mortalidad por esta causa. Sin embargo, a pesar de la falta de impacto de las acciones preventivas organizadas en nuestro país, no ha habido un análisis sistemático para comprender en profundidad las razones de este fracaso’.

En nuestro país prácticamente no existen estudios sobre la condición social de las pacientes de bajo nivel económico. Un estudio realizado en Buenos Aires, en el Instituto ‘Ángel H. Roffo’, mostró que el 75% tenía nivel educativo bajo, 45% pertenecían a hogares bajo la línea de pobreza, 75,8% no tenía obra social o cobertura privada de salud, y 35% eran jefas de hogar.

El 32% de las pacientes fueron diagnosticadas en estadios avanzados, y en el momento de dicho diagnóstico tenían empleos informales, sin protección social.
El mencionado estudio mostró asimismo que la pérdida de ingresos asociadas a la enfermedad es enorme: todas las mujeres que trabajaban en el momento del diagnóstico tuvieron que dejar de hacerlo, y una gran mayoría (81%) perdió los ingresos. Como resultado, el nivel de pobreza en la población de pacientes pasó de un 45% al momento del diagnóstico a un 57% luego del tratamiento. Es decir, que el cáncer de cuello de útero no sólo afecta a uno de los sectores más vulnerables de la población sino que también la enfermedad actúa como factor generador de pobreza y vulnerabilidad social.

En el informe presentado por la Dra. Arrosi se demuestra que en Argentina las acciones de prevención implementadas en los últimos 20 años no han sido efectivas para reducir la mortalidad por esta enfermedad; además el país se caracteriza por una gran desigualdad en la distribución de la mortalidad por esta causa, con 13 jurisdicciones por encima del valor nacional. Las provincias con mayor tasa (Jujuy, Chaco, Misiones, Formosa y Salta) presentan valores cuatro veces más altos que el de la jurisdicción con menor moralidad (Ciudad de Buenos Aires).

Como conclusión, el informe apunta a reducir la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello de útero a través de una alta cobertura de la población más expuesta, que son las mujeres de 35 y 64 años, un testeo de calidad y un adecuado seguimiento y tratamiento de las lesiones precancerosas y cáncer detectadas.

Es que el pronóstico de las pacientes con cáncer cervical depende en gran medida de lo avanzada que se encuentre la enfermedad pero existen tratamientos que permiten curaciones cercanas al 100 % para la etapa preinvasora y que además permiten conservar la fertilidad de la mujer.