Dmitri Medvédev, presidente de Rusia, declaró ayer el estado de emergencia en siete regiones del centro de la parte europea del país, debido a los graves incendios forestales que en los últimos días se han cobrado la vida de 40 personas. Además, se limita el acceso de los ciudadanos y se restringen las actividades económicas en las zonas más castigadas por los fuegos, que han arrasado ya más de medio millón de hectáreas.

Medvédev insta a las autoridades regionales a movilizar a la ciudadanía y a los miembros de organizaciones sociales para frenar el avance del fuego. Asimismo, ordena el empleo de efectivos de las Fuerzas Armadas para ayudar al personal del Ministerio de Situaciones de Emergencia, principal encargado de la lucha contra los incendios.

Los siniestros, provocados por la ola de calor más abrasadora que se recuerda en la parte europea de Rusia, donde no llueve desde hace varias semanas, han arrasado varios pueblos enteros y causado 165 millones de euros en pérdidas económicas.

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