Este tipo de ladrillos, son más aislantes térmica y acústicamente que los tradicionales de arcilla.

La iniciativa presentada en San Rafael, permitiría obtener ladrillos a menor costo y con mayor capacidad aislante y acústica.

Sabido es que todas las ciudades cada vez producen mayor cantidad de envases plásticos y se hace difícil pensar en que hacer con semejante volúmen, en una era en que la búsqueda por preservar el medio ambiente ha tomado un fuerte impulso. Con este concepto, el concejal Héctor Navarro, mediante un proyecto presentado ante el HCD de San Rafael, propone la instalación de una planta para la fabricación de los ladrillos, donde la idea es utilizar los envases descartables de bebidas (PET) y de envoltorios de alimentos.

La idea del emprendimiento es hacerlo del tipo comunitario donde los mismos vecinos serán quienes se dediquen a la recolección o separación y acopio de materiales plásticos para luego entregarlos a cambio de unidades constructivas para realizar sus obras en la planta que deberá construir la comuna. Allí los envases se triturarán para mezclarse con cemento hasta obtener un ladrillo más económico, aislante y liviano, y de fácil colocación.

También presenta como características similar capacidad de absorción de agua que los tradicionales, adecuado comportamiento a la intemperie, buena resistencia al fuego y mayor capacidad de aislación acústica que los de barro y arcilla.

Este es uno de los modelo de trituradora de plásticos más utilizados. Su Valor ronda los 40 mil pesos.

Los ladrillos o bloques podrán utilizarse para la construcción de viviendas sociales. La idea base es de un equipo de investigadores del Centro de Vivienda Económica del Conicet (CEVE), que logró fabricar ladrillos y paneles de plástico reciclado, que cuentan con el Certificado de
Aptitud Técnica de la Instituto Provincial de la Vivienda y pueden utilizarse para construcciones de hasta dos pisos.

Para el desarrollo de esta propuesta se requiere la compra de una máquina trituradora de plástico, una balanza apta para este tipo de material, químicos y otros elementos necesarios para la producción de los ladrillos y tabiques plásticos.

Todo esto funcionaría dentro de la Municipalidad en un área que se crearía con ese fin -sección Reciclado y Fabricación de Unidades Constructiva- con personal capacitado y con el asesoramiento técnico de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

El proceso

Las materias primas que utiliza este sistema son cemento común y los envases plásticos denominado «polietilen-tereftalato» (PET) procedente de botellas descartables de bebidas. Una vez triturado el plástico se incorpora un aditivo químico en el agua de mezclado que mejora la adhesividad de las partículas plásticas con el cemento, y se mezclan en una hormigonera.

Cuando la mezcla adquiere una consistencia uniforme, se la vierte en una máquina rodante para moldear mampuestos. Luego se realiza la compresión de la mezcla y la postura de los mampuestos. Se los deja durante un día y luego se los moviliza hasta una pileta de curado con agua, en la cual permanecen siete días.

Después de este tiempo se los retira y se los almacena en pilas a cubierto hasta cumplir los 28 días desde su elaboración. Recién entonces son posibles de ser utilizados en las obras ya sea para la construcción de las viviendas o para los cierres. Aquellos que se empleen a la intemperie
deben ser revocadas con mortero común de albañilería -revoque grueso y fino-, para evitar su deterioro.

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