Incluso a veces es necesario vivir algún leve enfrentamiento con la pareja para poner unas dosis de salsa a la relación, sino ¡qué aburrido sería estar siempre de acuerdo en todo!

Es natural que tu compañero y tú no siempre veáis las cosas desde el mismo prisma y es fácil que en algún momento te moleste o te duela su comportamiento, y viceversa. No obstante, muchos enfrentamientos comienzan por motivos sin importancia y podrían evitarse con sólo un poco de conocimiento mutuo y unas dosis de esfuerzo. Además, hay que tener en cuenta que la frecuencia en las disputas puede llevar a una ruptura porque estas situaciones desgastan y ambos os hacéis daño.

La comprensión, el respeto y el diálogo son la base para disminuir el número de enfrentamientos. Y aún te ahorrarás muchas más siguiendo los siguientes consejos:

Saber verlas venir

A la hora de evitar conflictos lo mejor es adelantarse a los acontecimientos, esto es, hay que detectar qué situaciones os hacen enseñar las uñas. Por ejemplo, si se ha producido una situación que sabes que saca de quicio a tu compañero, o si has cometido un error que es imperdonable para él, tómate unos minutos de reflexión para que te dé tiempo a prevenirte ante su reacción. Podrás preparar un plan de defensa y con el tiempo como aliado los problemas no se tratarán en caliente y será más fácil sortear una discusión. Aprovecha también ese intervalo para estudiar la mejor forma de comunicarle lo que ha ocurrido.

Abrir el punto de vista

Se trata de tener empatía, es decir, colocarnos en el lugar del otro. Sin embargo, en toda relación amorosa, cuanto mayor es el grado de intimidad de la pareja, más difícil resulta ver el problema objetivamente y entender la manera que tiene la otra persona de estudiarlo. Teniendo esto en cuenta, es necesario que hagas un esfuerzo para tratar de ver el punto de vista de tu pareja y ser comprensiva. Y también tu compañero debe actuar así.
En realidad, el motivo último que lleva a discusiones serias acostumbra a estar oculto y es la falta de amor, es decir, cuando los hombres y las mujeres dejamos de sentirnos queridos. La carencia afectiva nos hace actuar a la defensiva y, normalmente, pasamos a la ofensiva directamente.

En el caso concreto de los hombres, estos se sienten poco amados cuando no se sienten admirados y aceptados tal como son. Al no ser aprobados se ven como fracasados y esto les duele mucho. Tales sentimientos suelen abocar al sector masculino a una discusión seria con su pareja. Ahora que sabes los puntos vulnerables de los hombres, ya conoces el camino para sortear una discusión con el tuyo.

Sinceros sí, pero…

Sin duda habrás oído hasta la saciedad aquello de que hay que ser sincera con nuestra pareja y que es bueno ir con la verdad por delante. Y es cierto, cómo no. Pero decir clara y llanamente lo que pensamos no siempre es lo más recomendable en una relación afectiva. Según cómo expresemos nuestros pensamientos podemos herir la sensibilidad de nuestro compañero. No es que sea preferible mentir, pero sí que se debe trabajar la forma de decir las cosas. En una relación ya consolidada ambos conocéis sobradamente las expresiones que molestan al otro y/o las maneras de herirle. Pero si os queréis no tenéis porqué haceros daño, así que antes de echar sacos y culebras por la boca, cuenta hasta diez y planea la manera de anunciarle lo que sientes y piensas. Decir las mismas cosas con o sin afecto, cambian más de lo que imaginas.

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