Según publica Página12, empresas interesadas en dos emprendimientos millonarios en Mendoza intercedieron a favor del acuerdo firmado por Kicillof. Se trata de Vale y el túnel de baja altura a Chile.

El horizonte de mejores condiciones de financiamiento para inversiones en minería, hidrocarburos, industria automotriz y laboratorios, entre otros sectores, sirvió de palanca para la firma del acuerdo con el Club de París. Entre los emprendimientos que despiertan interés de grandes compañías se encuentran VALE y el túnel Las Leñas.

La trama del acuerdo entre la Argentina y el Club de París tiene actores principales que han permanecido al margen de la escena pública. Su participación, sin embargo, resultó en algunos casos determinante para generar consensos en favor de un arreglo. Se trata de grandes empresas de los países acreedores que vienen haciendo buenos negocios en el país, y que en la etapa que se inicia proyectan fuertes inversiones. Las más importantes en carpeta son en los sectores de hidrocarburos, con Vaca Muerta a la cabeza, química y petroquímica, automotrices, minería, donde podría reflotar un megaproyecto para la extracción de potasio en Malargüe y otros de litio en el norte del país, laboratorios y en licitaciones de obras públicas.

Varias de las compañías que preparan esas inversiones hicieron pesar su influencia sobre los gobiernos de sus países para favorecer un entendimiento. Se movieron por interés propio, pero también empujadas por el gobierno nacional, que en los últimos tres meses mantuvo reuniones con altos ejecutivos de esas firmas para reclamarles su intervención.

Por ejemplo, el consorcio industrial japonés Mitsubishi estaba esperando el final que se dio el último jueves en la capital francesa para consolidar un proyecto que tiene en sociedad con la argentina Corporación América, de Eduardo Eurnekian, para construir el Paso Binacional Bicentenario, un túnel ferroautomotor a la altura de Las Leñas, en Mendoza. Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet lo impulsaron ya en 2009, pero se cayó por problemas de financiamiento en medio de la crisis internacional. Ambas presidentas reflotaron la idea hace veinte días, cuando la chilena visitó a CFK en la Casa Rosada. Corporación América y Mitsubishi presentaron una propuesta para asumir la obra y aportar el financiamiento, que demandaría 3500 millones de dólares en una primera etapa y 3400 millones en las dos restantes. Los japoneses necesitaban el cierre del litigio entre la Argentina y el Club de París para abaratar el financiamiento que requerirá para construir el paso fronterizo.

En el mismo sentido se expresó otro gigante japonés, Marubeni, que analiza la posibilidad de tomar en sus manos el proyecto de extracción de potasio en Malargüe, Mendoza, conocido como Río Colorado. La brasileña Vale tenía la concesión para esa iniciativa, pero la dejó de lado por cambios en la cotización internacional del mineral, por inconvenientes financieros y al no conseguir facilidades reclamadas al gobierno argentino. Marubeni accedería a contratos para proveer a empresas chinas que harían rentable el proyecto. Pero para los japoneses es clave acceder a financiamiento de la banca de desarrollo de su país a tasas promocionales. Eso sólo era posible si Argentina salía del default con su país en el marco del Club de París. Las cifras en juego para la inversión son gigantescas: no bajan de 5000 millones de dólares. A la canadiense Barrick también le puede aportar facilidades en su intento de retomar el proyecto Pascua Lama para obtener oro, aunque sus problemas van más allá de lo financiero.

En la lista aparecen otros nombres emblemáticos de compañías globales, como las alemanas Volkswagen, Mercedes Benz, Bayer, Adidas y Robert Bosch, las estadounidenses Ford, General Motors, Procter & Gamble, John Deere, Monsanto, Pfizer, Johnson y Johnson y Colgate Palmolive, las japonesas Toyota, Honda, Yamaha, Bridgestone y Sony, las francesas Peugeot, Citröen, Michelin y L’Oreal, las italianas Fiat, Iveco y Pirelli y por los Países Bajos, Shell y Philips. Estas empresas dominan porciones importantes del mercado local y serán beneficiarias directas de la resolución del default con el Club de París, al generarse el espacio para nuevas inversiones.

Japón es el primer acreedor argentino del Club, con el 31 por ciento de participación sobre los 9700 millones de dólares que finalmente asumió el gobierno argentino computando los punitorios por los años sin pagos. Otras compañías de ese país están de-sarrollando proyectos en Argentina. Entre ellas figura Toyota Corporation. Su división automotores está invirtiendo 800 millones de dólares en su planta de Zárate para ampliar la capacidad de producción, mientras que Toyota Tsusho trabaja para la extracción de litio en Jujuy. El holding ya comunicó a las autoridades argentinas que tiene más planes en esas actividades, que haría efectivos al quedar resuelto el default con el Club de París.

En el sector automotor hay varias iniciativas en danza, que ahora podrían activarse. Como en los casos anteriores, la diferencia para las empresas la hace la posibilidad de abaratar los costos de financiamiento. Como se indicó más arriba, una de las compañías que ampliarían sus planes es Toyota. También lo harían las alemanas Volkswagen y Mercedes Benz y la francesa Renault.

Fuente: Página12

2 Comentarios

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