Me acuerdo que me fui de los 200 primeros pero yo seguí, con humildad, jugando aquellos challenger como si fueran Grand Slams. Aquella hernia inguinal me dejó afuera de las canchas ocho meses. Todo el mundo me decía, ‘es una hernia, es algo menor’, pero en mi caso no fue así. Tuvo efecto residual, seguí sintiendo molestias y entonces no podía jugar”. Juan Ignacio Chela habla de 2008, cuando entre otras cosas se perdió esa extraordinaria experiencia de ir a los Juegos Olímpicos. Habla y lo hace con la silueta de la sencillez en su rostro. Y cuenta. Y cada cosa que cuenta tiene el sello de un campeón. ¿Que no salió campeón? ¿Que acaba de perder y de quedar eliminado? Si sólo es campeón el que gana un torneo, no habría mundo para cobijar tantos perdedores. Y lo que hizo a los 31 años el Flaco de Ciudad Evita con su carrera es de un auténtico campeón.

Su viaje en este Roland Garros 2011 se terminó frente al número 4 del ranking, Andy Murray. Se terminó después de la derrota por 7-6 (7-2), 7-5 y 6-2 en dos horas y 53 minutos. Se terminó ante el mismo que lo había eliminado aquí en 2009 (en primera ronda) y el 2010 (en segunda). Y se terminó en cuartos, igual que en 2004, cuando lo sacó otro británico, Tim Henman. “Sobre eso tengo una anécdota”, dice ahora Chela. “Seguían entre los cuatro Gaudio y Coria, también Nalbandian, y yo me estaba subiendo al avión, entonces una señora me pregunta: ¿Cómo te fue? Perdí, le dije. Bueno, quedate tranquilo que vas a llegar lejos, me contestó. Y hoy la mayoría de los de mi camada ya no juegan y yo estoy entre los 20 primeros del ranking. Eso me pone contento”.

Ayer tuvo tres set points en el primer parcial, sobre la alfombra anaranjada de la Suzanne Lenglen. Primero fueron dos breaks en el 9° game para ganarlo 6-3. Pero el escocés zafó, a puro drop y contradrop. En el 10° juego de aquel primer capítulo tan disputado se le presentó la tercera chance para ganar el set. Pero con una doble falta se le escurrió de las manos. Entonces apareció Murray en toda su dimensión, con tiros a las líneas, con drops y más drops, anticpando el juego del argentino y utilizando así la propia fuerza rival para darle impulso a sus golpes. En el tie break ya no hubo equivalencias.

Sandra Mihanovich, en la platea, no cantaba pero alentaba como esos franceses que gritaban “Allez Che-lá”. Pero el “vamos, Chela”, aún con el corazón que puso el Flaco en el segundo set para salir del 1-4 y llevar la pulseada hasta 5-5, se terminó de rendir a los pies de la jerarquía del escocés. En el tercero ya no hubo discusión posible y el duelo se terminó con el enésimo drop de Murray.

“Estoy un poco triste por la derrota, pero tengo que ver el lado bueno”, dice cuando empiezan a apagarse las luces del miércoles francés. “Fue un gran torneo para mí y en ese sentido me voy muy contento. No esperaba llegar a cuartos de final y bueno, lo tengo que valorar mucho”, agrega. Subraya, claro, la capacidad de su vencedor: “Es un jugador súper completo, tiene todo 8 o 9 puntos”. Y admite que ahora “cambian un poquito los objetivos a nivel ranking. Voy a estar cerca del puesto 20 otra vez, defiendo algunos puntos de acá a fin de año, pero me gustaría terminar el año ahí arriba. Ahora me voy a Buenos Aires, vuelvo sólo para Wimbledon y después la Copa Davis, a ver qué pasa. Así como me siento ahora pienso que jugaré el año que viene. Después no sé, veremos”.

Verónica, su esposa, rendía ayer derecho internacional privado. “Y con eso se recibe. Así que ni creo que haya visto el partido”, dice. Al rato escribe en Twitter: “La película Wimbledon es una mentira!!!”, “ahora todos con Schwank que mañana juega la semi de dobles”, “mañana a la noche vuelo a Bs.As., me voy a empastillar más que el gato de Alfano”. A esa altura de la noche parisina ya tenía bien claro que había ganado, más allá del resultado.

 

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