Después de la lactancia y la época de las papillas dulces de frutas y cereales, llega el momento de introducir en la alimentación del bebé, los sabores salados. Es un paso delicado al que algunos bebés se resisten, por eso requiere que la mamá cocinera además de paciencia haga uso de algunos trucos que le ayudarán a preparar sabrosos y nutritivos purés que serán bien aceptados por el pequeño todavía acostumbrado a los sabores dulces.
Truquitos a la hora de preparar los purés:

Para poner a hervir las verduras, trocéalas en pedazos grandes, para disminuir la pérdida de vitaminas.

Incorpora las verduras cuando el agua ya haya empezado a hervir, así logras que pasen menos tiempo en remojo por lo que perderán menos nutrientes.

Incorpora zanahoria al puré ya que aporta un sabor dulzón que el bebé aceptará bien. Para pelarlas simplemente raspa la piel pues justo debajo de ella es donde se encuentran sus nutrientes más valiosos.

Lo más conveniente es ir añadiendo nuevos ingredientes poco a poco, empezando por los más dulzones y dejando para más adelante las verduras de hoja.

Con calabacín conseguirás una textura más suave y cremosa, pero recuerda retirarle primero las semillas pues pueden resultar indigestas.

A partir de los nueve meses se puede añadir al puré un puñadito de arroz hervido. Se obtiene una mezcla más fina y resulta un puré muy nutritivo.

Te saldrá un puré más homogéneo y sabroso si rocías las verduras antes de triturarlas, con una cucharilla de aceite de oliva.

Respeta los gustos de tu bebé y suprime del puré el alimento que observes no es de su agrado. Quizás más adelante acepte su sabor.

Es mejor empezar con purés claritos cuyo sabor no sea intenso hasta llegar a incluir pequeños trocitos cuando vaya aprendiendo a masticar. En general, hacia los diez meses ya puedes darle algunos de los ingredientes del puré, los más blanditos, troceados o aplastados con el tenedor, en un plato aparte.

Ahora que ya has logrado un delicioso puré, no lo estropees utilizando un cubierto inadecuado. Utiliza una cuchara pequeña, con los bordes redondeados y de un material suave al tacto. Acerca la cuchara a la boca de tu hijo y él mismo tomará el alimento. No hace falta que le fuerces a abrir la boca y si al principio, el puré se enfría, vuelve a templarlo porque en general los niños prefieren los purés calientes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here