Los científicos de la agencia especial argentina están a punto de poner en órbita un satélite que buscará hacer algo que nunca se ha logrado antes: medir la salinidad de los océanos en todo el planeta.

El satélite SAC-D Aquarius se lanzará a la atmósfera el próximo 9 de junio desde una base en California de la Agencia Espacial Estadounidense, NASA, y enviará de vuelta a la Tierra información clave que permitirá medir clic los ciclos oceánicos del mundo.

Estos movimientos de las grandes masas de agua del planeta son claves para entender los patrones del clima, algo fundamental para prevenir inundaciones o programar cosechas en el campo.

«Es un salto cuántico lo que este proyecto logrará», le dijo a BBC Mundo Mónica Rabolli, una de las investigadoras que principales del proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

«Nunca antes se ha medido con tanta precisión el nivel de sal en los océanos, porque hasta ahora sólo se hace con boyas o embarcaciones, que sólo logran cubrir un 25% del globo terráqueo», añadió.

Según explica la científica, al lograr determinar los niveles de sal en el mar se conoce la densidad de las aguas y con ello cómo se mueven las corrientes marinas. Esto es un elemento fundamental para saber, por ejemplo, los patrones de lluvias.

«Con esta información, por ejemplo, los productores del campo podrían tener modelos climáticos más precisos con lo cual planifican mejor sus cosechas», afirmó Sandra Torrusio, otra de las investigadoras principales del proyecto.

«Pero también los datos que obtendremos nos permitirá mejorar los sistemas de alertas de inundaciones y de sequías, o complementará los estudios que se están haciendo de cómo el clima influye en la aparición o dispersión de ciertas enfermedades», agregó.

Una información que, aunque nueva y valiosa, no llega a un costo modesto: el proyecto costó unos US$300 millones, dos tercios aportados por la NASA.

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