Entre las víctimas fatales hay varios policías. Los desmanes comenzaron después de un partido entre el local Al Masri y el Al Ahli, de El Cairo, en la ciudad de Port Said. La prensa local informa que además habría cerca de 1000 heridos, entre ellos jugadores. El torneo fue suspendido indefinidamente y el Parlamento convocó a una reunión para analizar el caso.

El primer balance suministrado por el Ministerio de Salud indicaba que había al menos 80 muertos por los disturbios y la invasión del campo de juego durante el cotejo.

Distintas imágenes mostraban corridas, choques dentro del estadio y diversos focos de incendio, mientras la policía intentaba frenar a los violentos y las ambulancias, atender a los heridos, que según la prensa superarían los 1000, entre ellos, miembros de los clubes. En un video grabado en los vestuarios del conjunto local, se observaba a los jugadores tratando de reanimar a algunos heridos.

Mientras se disputaban los últimos minutos del encuentro, varios hinchas del Al Masri ingresaron al campo y persiguieron a sus rivales. Así comenzaron los desmanes, que luego siguieron en las afueras del estadio.

«Las fuerzas de seguridad nos han abandonado, no nos han protegido», relató Mohamed Abou-Treika, uno de los jugadores del conjunto local, según el diario español El País. «Un seguidor acaba de morir en el vestuario, delante de mí», acotó.

Mohamed Barakat, otro de los jugadores del Al Masri, añadió: «Estamos viendo cadáveres, no hay fuerzas de seguridad o personal del Ejército para protegernos».

«Durante el partido ya se podía palpar la tensión», dijo el portugués Manuel José, entrenador del Al Ahli. «En cuanto terminó, miles de personas invadieron el campo de juego con violencia. No pude regresar al vestuario por la confusión que reinaba. A pesar de estar rodeado de guardias de seguridad, recibí golpes en la cabeza y en el cuello, pero estoy bien», declaró.

En tanto, el recientemente elegido Parlamento ordenó suspender la competencia y convocó a una reunión urgente para analizar los hechos de violencia. Por su parte, el viceministro de Sanidad, Hesham Sheiha, calificó el incidente de «desafortunado». Y el Jefe de la Junta Militar ordenó enviar dos helicópteros para llevar a los jugadores del Al Ahli de regreso a Egipto.

Al momento del episodio, los locales se imponían por 3-1 ante el conjunto de El Cairo. Un simpatizante que estaba en el lugar relató a la agencia EFE que antes del partido el ambiente era «bueno», pero que, cada vez que el Al Masri marcaba un gol, se producía una invasión de campo de los hinchas locales.

Los aficionados del equipo de Port Said lanzaron amenazas a los «ultras» del Al Ahli, que a su vez respondieron, según este espectador.

Una vez finalizado el partido, los hinchas del Al Masri volvieron a saltar al césped y persiguieron, camino al vestuario, a algunas de las estrellas del Al Ahly, como el egipcio Mohamed Abutrika, ante la impotencia de los agentes de policía presentes, explicó.

Los «ultras» del Al Ahli, más conocidos como los «Diablos Rojos», se han enfrentado con frecuencia a las fuerzas de seguridad egipcias en las protestas que han sacudido en los últimos meses la plaza Tahrir de El Cairo.

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