Con la crisis como mejor aliado, la ultraderecha busca ganar terreno en el Parlamento Europeo

Partidos extremistas buscan aprovechar el mal humor social provocado por la parálisis económica para ampliar su representación en la Eurocámara. Desde Gran Bretaña hasta Bulgaria se lanzan mensajes de odio a la inmigración y de conservadurismo rancio. Los comicios serán entre el 4 y 7 de junio.

(Télam, especial por Cecilia Guardati).-

Los partidos de extrema derecha buscan aprovechar el clima de incertidumbre y descontento social provocado por la crisis económica para ampliar su representación en la Eurocámara en las elecciones que se celebrarán entre el 4 y 7 de junio.

La posibilidad de que la ultraderecha incremente su representación en el Parlamento Europeo (PE) está fundada en al menos dos premisas: el sistema proporcional de las elecciones beneficia la llegada de partidos pequeños, incluso marginales, en sus países; y que la actual crisis económica y desesperanza social son terreno fértil para los movimientos radicales.

En este sentido, los comicios europeos servirán para valorar el apoyo social a la xenofobia y el ultranacionalismo de los que se nutren los partidos de extremistas europeos, anclados en un mensaje de odio a la inmigración y en el conservadurismo más rancio.

No han podido formar una plataforma común, aunque lo intentaron, porque todos rechazan la llegada de inmigrantes y luchan contra la «islamización de Europa», pero al mismo tiempo abrazan el nacionalismo.

Desde Gran Bretaña hasta Bulgaria, pasado por los ya clásicos como el consolidado Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen en Francia, la extrema derecha busca también acabar con la Unión Europea (UE) y su política tradicional, que supone una carga para las economías nacionales y «no resuelve los problemas de los ciudadanos».

El temor al aumento del poder de los ultras es mayor especialmente en los nuevos socios del Este de Europa donde la recesión está convirtiendo en un espejismo los pocos años de bonanza económica que impulsó su adhesión a la UE.

El primer ministro húngaro, Gordon Bajnai advirtió recientemente que la crisis puede ser abono fértil para grupos como los ultranacionalistas de Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor) que con su eslogan «Hungría pertenece a los húngaros» y una estimación de votos de entre el 5 y 6% podría entrar por primera vez al Parlamento Europeo.

En la Eurocámara ya se sientan cuatro eurodiputados que promete revalidar el partido búlgaro Ataka (Ataque) de Volen Siderov, abiertamente xenófobo y que hizo campaña por el «no a Turquía en Europa».

La pasada legislatura, el partido Ataque integró en el PE la coalición «Identidad, Tradición y Soberanía» presidida por el francés Bruno Gollnisch y en la que estaba representada la ultraderecha de Francia, Italia, Austria, Bélgica, Rumania y el Reino Unido.

El grupo formado por 20 diputados fue disuelto en menos de un año en noviembre de 2007 después de que la eurodiputada italiana Alessandra Mussolini, nieta del dictador, tachó de «criminales» a los inmigrantes rumanos en Italia.

El «ðNo pasarán!» enarbolado por el primer ministro de República Checa, Jan Fischer, pelea también contra los neo-nazis del Partido Obrero Checo, una formación racista que acaricia la posibilidad de obtener representación en la Eurocámara hizo saltar la alarma.

Sin embargo, la gota que rebasó el vaso fue un anuncio, posteriormente retirado, del ultraderechista Partido Nacional Checo, en el que se pide «la solución final para la cuestión gitana», que fue emitido por la televisión pública dentro del espacio dedicado a la campaña para las elecciones europeas.

Por su parte, el líder del extremista Partido de la Gran Rumania, Corneliu Vadim Tudor, que tiene como blanco de sus ataques xenófobos a la comunidad húngara de ese país, espera conseguir representación secundado por el propietario del club de fútbol CSA Steaua de Bucarest, Gigi Becali, y su eslogan «Dos cristianos y patriotas para librar al país de ladrones».

En Gran Bretaña, el grupo de extrema derecha British National Party (BNP), alejado del parlamento británico por el sistema mayoritario, parece estar obteniendo rédito político de la crisis económica con su mensaje «el trabajo, para los británicos» en los grandes centros industriales del país.

En medio del descontento con la clase política británica por el escándalo de las prebendas, el presidente del BNP, Nick Griffin, espera conseguir por primera vez un escaño en la Eurocámara.

El otro partido que cuenta con eurodiputados y aspira a revalidarlos es el UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido) una formación conservadora y euroescéptica contraria al Tratado de Lisboa, a la que una reciente encuesta otorgó un 15% de la intención de voto en las europeas, sólo un 5% por detrás del Partido Laborista de Gordon Brown.

En tanto, en Holanda las encuestas otorgan dos o tres escaños al Partido para la Libertad (PVV) del diputado populista e islamofóbo Geert Wilders, quien desató la ira de los musulmanes con un cortometraje contra el Islam. El político neerlandés es un fuerte activista por la exclusión de Rumania y Bulgaria de la UE y por el rechazo al ingreso de Turquía.

Por otro lado, el ascenso del apoyo a movimientos xenófobos, que es particularmente fuerte entre la población más amenazada en su situación social y laboral, podría beneficiar a grupos como el Vlaams Belang (Interés Flamenco) en Bélgica, que rechaza el multiculturalismo, aboga por la independencia de Flandes y por controles estrictos a la inmigración.

Los extremistas se afianzan en Austria, donde el FP(tm) (Partido para las Libertades), tercera fuerza política del país con una intención de voto del 19% en las europeas, reivindican abiertamente «Occidente a manos de los cristianos».

Otro movimiento austriaco, BZ(tm) (Alianza para el Futuro) podría conseguir por primera vez un escaño. También en Finlandia podría obtener un escaño el líder del partido Trae Finns, quien obtuvo un 5,4% en comicios locales.

En Italia, además de las pequeñas agrupaciones antieuropeístas como Llama Tricolor (Fiamma Tricolor), Forza Nueva y La Destra, la ultraderecha estará representada por la cuasi secesionista Liga Note de Umberto Bossi y el actual primer ministro del Interior Roberto Maroni, quienes han convertido a los gitanos en su principal blanco de ataque.

Finalmente, los irlandeses tienen a Decían Ganlay, líder del triunfante No al Tratado de Lisboa en el referendo del 12 de junio de 2008, al frente de la plataforma Libertas, catalizador de todo el espectro euroescéptico del continente y presente en los 27 Estados miembros.

De la mano de Libertas, pretende reflotar en Polonia la Liga de las Familias Polacas (LPR) partido ultraconservador y católico que ya formó parte del gobierno de los gemelos Kaczynski.