En el acta de fundación de Mendoza, consta que Don Pedro del Castillo, decidido a establecer la ciudad y nombrar su cabildo, dispuso señalar la advocación de la iglesia mayor, nombrando a San Pedro, a quien tomó como patrón y abogado de la ciudad.

 

Santiago Apóstol, Patrono de la Provincia de Mendoza.

 

Se carece de actas capitulares que den cuenta de cuándo se comenzó a rendir homenaje a Santiago como patrón de Mendoza de los primeros 5 años, lo cual impide fijar una fecha precisa. Pero en el acta del 22 de junio de 1566, consta la elección de Gabriel Cepeda como Alferez Real, a quien se le entregaría el estandarte y prestaría solemne juramento como era costumbre.

En los años siguientes, las actas consignan que en la víspera de Santiago, el Alferez recibía el estandarte y prestaba el juramento. Y en 1575, el acta del 24 de julio hace explícita mención del Apóstol cuando lo nombra «Patrón de las Españas y a quien esta Ciudad tiene por Patrón y Abogado». En esa misma acta se hace referencia a la ceremonia del paseo del estandarte durante los dos días. A partir de la fecha mencionada, la documentación posterior da testimonio de la reiteración anual de esta ceremonia como festejo establecido definitivamente.

En Mendoza se postula que Santiago es el escudo ante el problema natural que más preocupa en la provincia: los temblores.

Santiago, el Apóstol

Santiago era hermano de San Juan el Evangelista e hijo de Zebedeo. Era originario de Galilea. Un día, cuando Jesús paseaba por la orilla del lago de Genezaret, vio a Pedro y a Andrés que pescaban y los llamó para convertirlos en pescadores de hombres. También llamó entonces a otros dos jóvenes, Santiago y Juan. Ambos, abandonaron inmediatamente la tarea, dejaron a su padre y lo siguieron. El Mesías les dio el nombre de «Boanerges» o «Hijos del trueno», probablemente a causa del temperamento impetuoso de los dos apóstoles.

Santiago, en su vida cotidiana observó varias veces el accionar de Jesús y decidió, junto a su hermano Juan, tomar sus apostolados como propios. Así, emprendió camino como peregrino. Su misión evangelizadora lo llevó a España. El apóstol Santiago murió en la persecución que el rey Herodes Agripa I desencadenó en Jerusalén contra los cristianos. Fue sepultado en Jerusalén, pero, según otra tradición española que data del 830, el cuerpo de Santiago fue trasladado a Compostela. Allí, su palabra se arraigó profundamente y esa costumbre se trasladó a nuestra provincia con la llegada de los primeros colonizadores.

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