«En el tema de la inseguridad es clave el esfuerzo de los tres poderes»

Cristina afirmó que hacer frente a este problema «presupone un abordaje de gobernabilidad democrática” y un «fuerte compromiso con los derechos y garantías de la sociedad». También pidió «dejar de lado la idea de que la violencia se resuelve con más violencia» y «no criminalizar la pobreza».

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamó ayer a los tres poderes del Estado y a otras instituciones a «combatir el flagelo de la delincuencia sin criminalizar la pobreza» y dijo que para esto es preciso «sostener un modelo económico que no genere exclusión y desempleo».

«No hay que criminalizar a la pobreza porque delincuentes hay en todas las clases sociales. Hay que enfrentar a la inseguridad con responsabilidad y madurez, sin usar el dolor y la tragedia para capturar una voluntad o una opinión favorable», afirmó.

Al presentar en la residencia de Olivos el programa de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas, Cristina destacó que se trata de «un instrumento indispensable» para enfrentar la inseguridad.

«No es razonable que hoy un trámite de antecedentes penales demande burocracia y obstaculice a la justicia» dijo y agregó que el programa se complementará con la reforma del código procesal de la Nación en el parlamento.

«Es necesaria la concurrencia de los tres poderes del Estado para combatir el delito y la inseguridad» afirmó.

Destacó que el problema es mundial y en particular afecta a América Central y América del Sur, por las condiciones socioeconómicas de la región, y al respecto relató la ponencia de Guatemala en la reciente Cumbre de las Américas.

Indicó que ese país tiene un serio problema de inseguridad asociado al narcotráfico y dijo que su presidente -Alvaro Colom- describió que los narcotraficantes construyen allí «carreteras, escuelas e iglesias».

«Me impresionó esto» expresó Cristina y planteó que la forma de combatir la inseguridad debe basarse en un esquema de «gobernabilidad democrática», desalentando la justicia por mano propia y acortando la brecha de la desigualdad.

Recordó el fracaso de los escuadrones de la muerte ante la delincuencia y rechazó la alternativa de agregar más violencia a la violencia, destacando que la presencia de armas en la comunidad amenaza la propia vida de quien busca defenderse.

En ese sentido destacó el éxito del programa nacional de recuperación de armas, que logró sacar de la sociedad 104.500 armas.

«Esto es clave, la sociedad debe entender que el problema requiere de gobernabilidad democrática y de las instituciones. No todo se resuelve mágicamente con más violencia, sino que demanda el esfuerzo permanente de las instituciones de los tres poderes», afirmó.

Dijo que en el país «hay leyes, muchas y muy severas» y que «hay que aplicarlas a fondo, a rajatabla», rechazando la «falsa dicotomía de justicia garantista o mano dura. Hay una justicia a secas».

Condenó la construcción de «muros que avergüenzan a la dignidad y a la inteligencia de las personas» y dijo que promoverlos es «ignorar la historia», refiriéndose al muro del emperador Adriano, la muralla China y el Muro de Berlín.

«Es el Estado con sus instituciones y la comunidad en su conjunto los que deben enfrentar este flagelo de altísima complejidad. Esta es la gobernabilidad democrática que debe actuar, y no las soluciones mágicas ni la criminalización de la pobreza» afirmó, condenando el «uso político de la muerte y el dolor».

Destacó que los números de criminalidad crecieron «exponencialmente» en el país «toda vez que hubo modelos económicos de ajuste y exclusión social», y recordó que al mismo tiempo «actitudes de ley de garrote terminaron en ruptura institucional».

Al respecto observó que en «otras épocas en las que los índices de inseguridad se disparaban no aparecían por televisión, como sí se multiplicaban los datos del ajuste y las muchas huelgas que habían».

Dijo que los medios de comunicación «deben cumplir en informar y no asustar, de manera de no complejizar aún más el problema».

«Impresiona escuchar el problema en otras jurisdicciones y otros países» señaló, advirtiendo que sin «minimizar el problema que uno tiene» hay que ver que es algo de «características universales».

Poco antes de su discurso el ministro de Justicia Aníbal Fernández explicó el funcionamiento del programa y destacó que su puesta en marcha se basó en la «inteligencia del Ministerio», con un costo de «cero centavos en consultoras».

(Telam)