Persevera y triunfarás puede ser tranquilamente el lema de vida del tandilense Juan Mónaco, quien a los 28 años, cumplió el sueño de meterse entre los diez mejores del mundo tras ganar en Hamburgo.

Con diez años en el circuito, Mónaco alcanzó este domingo la gloria de meterse en el selecto grupo de tenistas que fueron ‘top ten’ al vencer al alemán Tommy Haas (ex número 2) por 7-5 y 6-4.

El argentino jugó un gran torneo en Hamburgo, como lo había hecho la semana pasada en Stuttgart, donde alcanzó la final y perdió con el serbio Janko Tipsarevic.

Y haberse metido entre los diez primeros del ranking es un enorme premio para un tenista que siempre hizo del sacrificio y del entrenamiento las bases para su juego.

A partir de este lunes, cuando el ranking lo ubique en el décimo lugar, Mónaco habrá entrado al selecto grupo de tenistas argentinos que alguna vez estuvieron entre los diez primeros.

Guillermo Vilas, José Luis Clerc, Alberto Mancini, David Nalbandian, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, Gastón Gaudio, Martín Jaite, Mariano Puerta y Juan Martín del Potro (aún vigente) supieron lo que es estar entre los mejores del mundo.

El argentino fue desde sus inicios un canto a la lucha y a la perserverancia.

Tras dos años muy buenos en 2008 (con dos títulos: Poerstchach y Viña del Mar) y 2009 (tres conquistas: Bucares, Bastad y Buenos Aires), el argentino parecía haber alcanzado su techo pese a también ganar torneos en los años siguientes.

En 2010, Mónaco gritó campeón en Santiago de Chile y en 2011 fue Valencia pero ambos títulos no le permitieron dar el salto de calidad que se esperaba de él y parecía muy lejano el puesto 14 alcanzado en 2008.

Pero llegó el 2012 y de la mano de su nuevo entrenador, su amigo Gustavo Marcaccio, en febrero obtuvo su primer título al vencer al argentino Carlos Berlocq en la final de Viña del Mar, que le permitió saltar del puesto 29 al 23 para nunca más detener su avance.

Nacido en el polvo de ladrillo de Tandil, Mónaco tuvo una actuación consagratoria en marzo en el Masters 1000 de Miami, donde se metió entre los cuatro mejores del torneo y perdió las semfinales frente al serbio Novak Djokovic.

Esa actuación le elevó la confianza por las nubes, lo catapultó al puesto 15 del ranking y en el siguiente torneo sobre canchas lentas se quedó con su segundo título del año tras vencer al estadounidense John Isner, en Houston.

Una lesión en el tobillo en el certamen de Montecarlo frenó su vertiginoso ascenso pero en su regreso a las canchas tuvo buenas actuaciones en el Masters 1000 de Roma, donde perdió con Djokovic, y en Roland Garros, donde cayó ante Nadal.

Ya consolidado entre los 15 mejores del mundo llegaron estas dos semanas en Alemania, donde Mónaco picó más fuerte que nunca para meterse entre los diez mejores del mundo y elevar más alto que nunca la bandera de la perseverancia.

 

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