La primera dama de EE.UU. habló sobre la vida familiar desde que Barack llegó a la presidencia y no tuvo inconvenientes en contar todos los detalles de la intimidad del hombre más poderoso.

Las hijas del presidente Barack Obama, Malia, de diez años, y Sasha, de siete, se sienten muy bien en la Casa Blanca, porque ven a su padre mucho más a menudo que durante la campaña electoral, según explica su madre Michelle en una entrevista con la revista «Time» en su edición de hoy.

«Para nosotros como familia vivir en la Casa Blanca trajo sólo ventajas. Implica que nos podemos ver todos los días. Eso no había ocurrido así antes en la vida de las niñas», afirma Michelle Obama, de 45 años, según informa la agencia de noticias DPA.

«Lo ven por las mañanas y a la noche antes de ir a la cama, tienen conversaciones totalmente normales en la cena con él sobre lo que ha pasado en el día. Eso es maravilloso. Es lo más normal que hemos tenido en mucho tiempo», según la primera dama.

E incluso cuando se toman las grandes decisiones políticas, para las niñas eso pasa desapercibido. «Cuando las niñas realmente quieren verlo, pueden interrumpirlo. Siempre son bienvenidas si quieren entrar en su oficina», afirma Michelle Obama.

(Telam)

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