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El senador postuló al ex mandatario como respuesta a la presión que el lomense ejerce para que defina su futuro. El Lole no quiere ser visto como la opción para una salida de emergencia.

-Duhalde dijo que usted es el candidato mejor ubicado para 2011 pero tiene que decidirse lo antes posible…

–De cara al 2011 da la impresión que el mejor candidato que tiene el justicialismo es Eduardo Duhalde. (…) Él me tira la pelota a mí.

La respuesta de Carlos Reutemann produjo un estallido calculado en el peronismo disidente. El senador reelecto eligió un escenario simbólico para lanzar el mensaje al corazón del duhaldismo: la ExpoRural 09, emplazada en la localidad santafesina de Rafaela, un enclave sojero y lechero, un auténtico templo para el senador, capaz de hablar durante horas de la belleza del diseño de las trilladoras o de la imponencia de un ejemplar de holando-argentino.

La frase de “Lole” postulando a la Presidencia a Duhalde tiene la dosis de ambigüedad habitual en sus declaraciones y permite interpretaciones múltiples. ¿Lo postula de buena fe o sólo se trata de una ironía?

A pesar de que en el peronismo es sabida su buena relación con el bonaerense, Reutemann es también un dirigente celoso de su autonomía partidaria. Desde hace varias semanas Duhalde lo presiona por los medios para que defina si será o no candidato en 2011. Esas urgencias fueron contraproducentes. La semana pasada, Reutemann advirtió ante diferentes interlocutores que él tiene sus propios tiempos políticos, que no es un principiante y que sabe medirlos. Es probable que ya estuviera pensando en hacer público su pensamiento. Lo hizo.

En sus charlas privadas, Reutemann intentó frenar cualquier especulación que pudiera ubicarlo como una opción para una salida de emergencia institucional. Lole se definió como un candidato de tiempos normales, y no como un navegante de aguas turbulentas. Reiteró enfáticamente que no quiere ser el senador que se haga cargo de un incendio. Ayer, en ExpoRural, el senador estableció diferencias entre el actual contexto económico y social con el crack del 2001. Aunque matizó su análisis y aclaró que no estaba tan seguro de su evaluación: “Tampoco tengo una bola de cristal para firmar un cheque en blanco”.
A pesar de las evidentes molestias que le produjeron las “invitaciones” de Duhalde para lanzarse como candidato, Reutemann fue cauto en su respuesta. Se cuidó de elogiar al bonaerense resaltando su capacidad para generar consensos en los diferentes jefes del PJ.

Fiel a su estilo parsimonioso, Lole se prepara de a poco para su proyecto del 2011, cualquiera sea, la Presidencia o la gobernación santafesina. Con bajo perfil, prepara diferentes equipos técnicos y el lanzamiento de una fundación. Aunque ganó las elecciones, siente que perdió poder territorial. Le duele que eso haya ocurrido en la ciudad de Santa Fe. También en Rosario, pero admite que allí siempre tuvo una oposición muy fuerte y sospecha que el kirchnerismo le jugó demasiado sucio.

No lo dice en voz alta pero deja trascender que tiene un profundo resentimiento con el Gobierno. Acusa a Olivos de haber derramado raudales de dinero entre los jefes comunales santafesinos para evitar su triunfo en la provincia. “Puse 350 mil pesos de mi bolsillo para la campaña”, repitió casi a modo de lamento varias veces ante sus amigos.

Quienes están al tanto de esa cuenta pendiente que Reutemann todavía tiene con el matrimonio gobernante, se sorprendieron de que el nombre de la senadora santafesina Roxana Latorre, mano derecha del Lole, apareciera en el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales que trató el proyecto de ley de facultades delegadas. La legisladora argumentó que lo hizo en “absoluta disidencia” y que su firma no incidía en el resultado del trámite parlamentario. No obstante, el gesto tuvo un alto valor simbólico. Y no pasó desapercibido para el peronismo disidente.

Anoche, antes de encarar un análisis serio de la situación, el duhaldismo procuraba averiguar cuál era el verdadero sentido de las declaraciones de Reutemann. Varios dirigentes aseguraron que la frase del Lole no debía leerse más que del modo literal y celebraban que haya postulado a Duhalde como el mejor candidato del peronismo. Con picardía peronista, dicen conocer demasiado al personaje y por eso descartan cualquier intención maquiavélica en su reacción. Consideran como una posibilidad muy seria que así como se corrió de la carrera presidencial en otras oportunidades, Reutemann decida una vez más marginarse ante un horizonte de complicaciones. Por supuesto, es la tesis de los duhaldistas más ortodoxos, que incluso no descartan que Lole quiera replegarse a Santa Fe o se conforme con ser segundo: otra evocación maliciosa típica del folclore justicialista.

2 Comentarios

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