Tejidos vivos sustitutos de cartílago que fueron aprobados por el INCUCAI para hacer ensayos clínicos en humanos y se destinan a la reparación de lesiones, son generados en el laboratorio argentino Craveri, informó la bióloga María Laura Correa.

 

Uno de los grandes desafíos de la ciencia, es lograr que todos los tejidos del cuerpo se regeneren, incluídas las neuronas.

 

«Tenemos diferentes líneas de investigación, tres de las cuales están más avanzadas: cartílago, oftalmología y piel, en la que logramos acelerar los tiempos de cicatrización en quemaduras», contó Correa, licenciada en Biología, egresada de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.

El equipo, que trabaja en Ingeniería de Tejidos, desarrolla ensayos clínicos en 20 pacientes, comprobando la seguridad del procedimiento de restauración de tejidos, explicó Correa, coordinadora del departamento de Bioingeniería de ese laboratorio.

En una entrevista en la sede central de la empresa, cercana a Villa Luro, Correa contó que el proyecto comenzó en 1996 en laboratorios Craveri, «una empresa nacional para la cual es importante investigar y desarrollar moléculas para Argentina».

El director del laboratorio, Juan Craveri, es nieto del fundador, Giovanni Craveri, uno de los socios en 1893 de la Farmacia de la Estrella, ubicada en Defensa y Alsina, del barrio de San Telmo, que supo ser la botica más importante de la Argentina.

«En cartílago logramos demostrar que unas células llamadas condrocitos pueden regenerar lesiones en animales; tenemos un desarrollo importante a nivel internacional para regenerar el epitelio corneal, previsto para entrar en 2013 a etapa de investigación clínica», precisó la investigadora.

Correa contó que, en los primeros estudios en animales lograron «generar en el laboratorio las dos capas de la piel y, una vez logrado el sustituto, empezamos a elaborar una planta que cumpliera las condiciones de prácticas adecuadas de fabricación de productos celulares».

La Ingeniería de Tejidos permite, a partir de un pequeño fragmento, recuperar la funcionalidad global del tejido u órgano dañado, explicó Correa y agregó que trabajan «con células madre unipotenciales, de reserva, que están en la mayoría de los tejidos con capacidad de generarlos».

Es una técnica mundialmente en auge porque tiene potencial para «hacer todos los órganos del cuerpo humano, no sólo los tejidos, y hay que desarrollar el conocimiento que tenemos actualmente para evitar que haya escasa donación de órganos», planteó Correa.

«Cada vez se encuentran más aplicaciones de transplantes para órganos y tejidos, pero tanto en Argentina como en el mundo no alcanzan la cantidad de tejidos donados para suplir los múltiples usos que hoy se les está encontrando», respecto a la cantidad de pacientes que los requieren.

«Nosotros trabajamos con células autólogas específicas, del propio paciente, al que le sacamos una muestra de tejido que se trae al laboratorio para aumentarla en número y combinarla, de modo de generar algún tipo de tejido, que devolvemos» para ser implantado.

Los dispositivos de piel se utilizan para el tratamiento de úlceras de cualquier origen, diabético, de cubito o venoso; también en cirugías plásticas por traumas o para quemados.

Otro protocolo de investigación «que espera aprobación en el INCUCAI, es para úlceras de origen venoso que no cierran en años, y generalmente están en la región del tobillo de personas mayores, y la idea es que puedan ser tratadas con su misma piel».

«Si localmente no desarrollamos esta tecnología es muy difícil acceder a lo que es internacional, porque hay que plantearse una logística muy complicada, teniendo en cuenta cómo viajan las muestras al extranjero, cómo se procesan, cómo vuelven…», enfatizó Correa.

Esta logística compleja «ya marca una necesidad de tener este tipo de herramienta en el país, porque además estos productos salen muchísimos dólares, y la idea es que sea una tecnología desarrollada acá para que sea accesible a toda la población».

Correa afirmó que «el gobierno ayuda mucho a través de subsidios de la Agencia de Promoción Científica -dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva- y gracias a eso podemos avanzar en diferentes líneas de investigación, porque se sabe que esto es el futuro».

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