manzEl Ex Ministro de Menen quiere insertarse en la Política nuevamente como canditado a Gobernandor

Sus allegados lo negaron, y él, como siempre, mantuvo un enigmático silencio. No obstante, se supo que José Luis Manzano retornaría a la militancia activa del PJ en Mendoza, y algunos llegaron a arriesgar que lo motiva una eventual candidatura a gobernador de Mendoza. Según trascendió en medios periodísticos, fuentes del PJ local, «Manzano dejó en claro que en cuanto pueda desentenderse de sus asuntos personales y empresariales volverá a la política, que es su pasión». El diario El Sol de Mendoza publicó la idea del proyecto «Manzano 2011», que marcaría su retorno a la política activa provincial. También se mencionó una vinculación estrecha de Manzano con Francisco de Narváez y con Julio Cobos. Tras alejarse del gabinete de Carlos Menem, en 1992, Manzano se recluyó en Washington y en San Diego, donde se dedicó a estudiar. Regresó al país en 1996 y meses después se asoció con el empresario de medios mendocino Daniel Vila para gestionar la expansión del multimedio Uno con inversiones en diarios, radios y TV abierta y por cable de todo el país. En 2007 compró acciones de la distribuidora local de energía, Edemsa. Ahora sueña con la gobernación de Mendoza.

Por el momento, el único movimiento más o menos visible es el impulso del ex ministro del Interior del menemismo a Omar Félix, intendente de San Rafael y diputado nacional electo. La buena performance de Félix en junio, afirman, tiene el mismo origen que la pérdida de votos padecida por otro sanrafaelino, el senador radical Ernesto Sanz, sometido a una persistente campaña de desprestigio por los medios de la localidad. Es que en San Rafael, el único canal de aire y el canal de cable pertenecen al grupo Vila-Manzano. Los dos dieron su apoyo irrestricto a Omar “Chafi” Félix, cuyo hermano Emir fue gerente de una de las empresas del grupo. En esa danza de cargos, Emir Félix podría ocupar la intendencia que Omar abandonará anticipadamente para asumir su banca en la Cámara baja. Omar Félix sería la ficha a la que “Cototo” o “Chupete” Manzano apuesta como alternativa para intervenir en la interna de la provincia.

El ex funcionario menemista, aseguran, ha tomado en los hechos el control del grupo, renovó la línea gerencial y delegó en Vila los negocios deportivos. Daniel Vila es el actual presidente de Independiente de Rivadavia, el vicepresidente del club es el ex procurador menemista Nicolás Becerra y con ellos desembarcaron todos los ejecutivos desplazados de los negocios estratégicos. Porque Manzano ya no es sólo bodeguero y su grupo tampoco se limita a acumular medios de comunicación, entre los que figuran su buque insignia, el diario Uno; Radio Nihuil, la emisora líder en la provincia; Canal 7 de Mendoza –de aire–, Canal 8 de San Juan, radios distribuidas a lo largo y lo ancho de la geografia argentina; una revista, El Ciudadano, y el periódico La Capital, de Rosario; Canal 2 de Santa Fe y el canal de televisión abierta América, cuya propiedad comparte a mitades con Francisco De Narváez. La sociedad Vila-Manzano, en realidad su firma Ketzal, obtuvo siete áreas petroleras en Mendoza y tres en Chubut, controla Edemsa, la empresa distribuidora de energía de Mendoza, y también el agua, a través de Obras Sanitarias de la provincia. Él, por su cuenta, encaró emprendimientos refinados: la franquicia de Valentino, en la avenida Alvear, y la participación en Puro Diseño, la muestra argentina más importante en materia de productos fashion.

El ex Guardia de Hierro, jefe de bloque de los albores del menemismo, artífice de la entente con el radicalismo y el ministro del Interior que concedió el pasaporte a Monzer Al Kassar debió dejar la función pública, aplastado por la sombra de la corrupción y de las relaciones turbias con las socialdemocracias europeas y, en especial, con Gianni De Michelis, uno de los hombres clave de la “tangente” italiana. Entonces dejó el país hasta que el tiempo escampara, emigró a Estados Unidos, hizo un master, se conectó a un jefe de la “contra” cubana, Jorge Mas Canosa, y años después regresó en silencio a Tupungato. Allí comenzó la lenta reconstrucción de su imagen.

Con semejante poder económico, era inevitable que la idea de recuperación del poder político reapareciera tarde o temprano. Tiene los ojos puestos en la gobernación de Mendoza. Si su amigo no hubiera sido De Michelis sino Talleyrand quizás habría escuchado una reflexión sabia: “Nadie puede sospechar cuántas idioteces políticas se han evitado por falta de dinero”.

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