La Segunda Cámara del Crimen resolvió condenar a 22 años de prisión al hombre que golpeó ferozmente a una joven para intentar violarla, pero deberá permanecer por un lapso de 24 años en la cárcel al revocársele la libertad condicional de la que gozaba tras la pena aplicada por otro hecho (robo e intento de violación).

El tribunal integrado por los jueces Jorge Yapur, Raúl Rodríguez y Aroldo Gorri hizo suyo lo solicitado por el fiscal de la causa Víctor Hugo Giambastiani, aplicando la condena más severa de los últimos años en el foro sanrafaelino.

El condenado, Eduardo Miguel Moreno Hevia (alias Yayo) de 26 años de edad, la mañana del primero de enero de este año golpeó salvajemente con la intención de violarla a una jovencita que regresaba a su casa tras los festejos. El hecho ocurrió en el descampado de Rodolfo Iselín, entre Salta y Borrego, y como la chica se resistió a que la sometieran sexualmente, el depravado la siguió pateando en la cabeza hasta dejarla totalmente inconsciente.

La víctima permaneció varias semanas en ese estado y, una vez operada del cerebro, logró salvar su vida pero sigue con un riguroso tratamiento de rehabilitación, dado que su estado es delicado, a tal punto que no recuerda lo que le pasó.

Al analizar la conducta del imputado, el fiscal Giambastiani dijo que «se trata de un hombre impulsivo, violento en demasía, que lo convierte en un peligro para la sociedad. Tan es así que descargó una violencia inusitada con el propósito de tener relaciones sexuales y, como la joven se resistió, siguió pegándole «patadas» en la cabeza hasta dejarla inconsciente y ahora con graves secuelas de por vida». Lo consideró autor responsable del delito de lesiones gravísimas, tentativa de abuso sexual y tentativa de hurto agravado en concurso real, en tres hechos independientes.

en La familia registran un caso similar

“Se hizo justicia”,

según el padre de la chica golpeada

El papá de María Laura, la jovencita brutalmente golpeada, al conocer la condena impuesta a Eduardo Moreno Hevia, dijo a nuestro diario: «creo que se hizo justicia».

Y vaya curiosidades, el hombre, que omitimos su nombre por respeto a su hija a la que intentaron violar, señaló que «soy primo hermano de Paula Toledo».

Trágico destino el de esta familia. Una chica brutalmente asesinada que aún clama justicia, y otra, si bien está viva, recibió una paliza que le arruinó la existencia para siempre. Una estudiante universitaria a punto de recibirse de bioquímica que perdió la memoria por completo y tiene dificultades para caminar porque no tiene estabilidad. Además, es mamá de una hermosa criatura de 2 añitos y ni siquiera sabe que es el fruto de su vientre, justamente por su pérdida de memoria. Mientras que el niño llama mamá a su abuela. En resumen, una vivencia conmovedora.

(DiarioSanRafael)

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