El estudio fue realizado por seis médicos, a pedido del juez federal Sergio Torres, y señala que la salud mental del represor “no se encuentra dentro de los parámetros considerados normales”. Massera está acusado por violaciones a los derechos humanos en la ESMA.

El represor Emilio Eduardo Massera «no se encuentra en condiciones de ser sometido a juicio», según un informe realizado por seis médicos presentado en la causa por violaciones a los derechos humanos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.

Fuentes vinculadas a la causa dijeron que el informe de los expertos, solicitado por el juez federal Sergio Torres, instructor del sumario, señala que la salud mental de Massera «no se encuentra dentro de los parámetros considerados normales».

El dictamen fue firmado por tres peritos de oficio de la Asociación Médica Médica Argentina, las facultades de Medicina y de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y tres especialistas «de parte»: un psicólogo y un psiquiatra ofrecidos por el colectivo Justicia Ya! y una médica con esta última especidad presentada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Los expertos precisaron que el ex almirante e integrante de la primera de las juntas militares que gobernó el país entre 1976 y 1983, no está en condiciones de designar o revocar abogado defensor ni de comprender las implicancias de las resoluciones judiciales que a su respecto pudieran dictarse.

Durante el examen, realizado el 12 y 17 de marzo último en el domicilio particular de la avenida Libertador al 2.200 de esta capital, Massera, desde la cama, no respondió preguntas tales como «¿Qué le pasó?», «¿De qué signo es?», «Qué día de la semana y del mes es?», «¿Cuál es su domicilio?» y «¿Cuántos nietos tiene?».

El represor contestó, pero con «errores ostensibles», preguntas sobre su edad (osciló entre los 26 y 73 años), número de teléfono, fecha de su casamiento y cantidad e hijos, pero fue precisó al momento de responder el nombre de su esposa, su lugar de nacimiento (Paraná) y estudios cursados (en la Escuela Naval).

Los especialistas recordaron los antecedentes de la enfermedad de Massera: cirugía cardiovascular en 2001, accidente cerebro-vascular en diciembre de 2002 con secuelas de hemiparesia facio-braqueo-crural derecha, plejía crural izquierda y rigidez braquial de ese mismo lado.

En enero de 2004, Massera fue intervenido por hidrocefalia, con colocación de válvula y derivación ventrículo-peritoneal y en 2005 fue internado en el Hospital Naval de Buenos Aires por hipertensión y secuela neurológica (broncoaspiración), para volver a su casa en junio con sonda nasogástrica para su alimentación.

En febrero último, fue internado en el servicio de Unidad Coronaria y Cardiológico del Hospital Naval por un cuadro sincopal con pérdida del conocimiento y relajación esfinteriana, sacudidas tónico-clónicas de miembro superior derecho y plejía facial izquierda, con frecuentes crisis cardiovasculares, por lo que el 5 de marzo se le coloca un marcapaso definitivo.

En las entrevistas con los médicos, el represor se mostró con «lucidez fluctuante», «desorientado en el tiempo y espacio» y sin conciencia de la enfermedad que padece.

El test sobre la función de la memoria, de acuerdo a los expertos, evidenció «fallas significativas», la senso percepción «retardada» y el lenguaje con «leve disartria» que dificultó la comprensión de su lenguaje.

Los médicos no detectaron signos de agresividad en el momento del examen, pero aclararon que «es posible inferir en la actividad del entrevistado (cuando se mostró reticente u atento observador de los movimientos de los entrevistadores) un estado de impulsividad latente».

De acuerdo al informe entregado a Torres, Massera no superó un par de tests sobre trastornos mentales y demencia (éste arrojó como resultado «leve o moderada»); tampoco fue bueno al describir dibujos que se le exhibieron en distintas láminas, adoptando, repetidas veces, la actitud de mirar a los ojos de entrevistador.

Al analizar las posibilidades de simulación, los médicos coincidieron en que «al parecer el sujeto peritado entiende las órdenes sencillas y las procesa como puede, comenzando bien y decreciendo su rendimiento paulatinamente».

El estado de salud de Massera provocó la «suspensión» de su elevación a juicio en la «megacausa» ESMA, al igual que en la que actualmente instruye el juez federal Norberto Oyarbide sobre la existencia de un plan sistemático para la sustracción de recién nacidos, hijos de desaparecidos, durante la última dictadura.

La causa por ilícitos en la ESMA y la otra «megacausa», por delitos de lesa humanidad en la órbita del Cuerpo I del Ejército, fueron reabiertas en septiembre de 2003 por disposición de la Cámara Federal, luego que el Congreso Nacional anulara las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

(Telam)

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