En Israel, el Papa homenajeó a las víctimas del Holocausto y se pronunció contra el antisemitismo

Benedicto XVI visitó el memorial de la Shoá en Jerusalén, donde se llevó a cabo una emotiva ceremonia que constituyó el gesto más fuerte hacia una reparación de las relaciones entre el Vaticano y el país hebreo. Los contactos se habían resentidos por la decisión del Pontífice de levantar la excomunión al obispo negacionista Williamson.

El papa Benedicto XVI rezó ayer en el memorial del Holocausto en Israel y condenó la matanza de judíos en la Segunda Guerra Mundial, denunció el antisemitismo y pidió la paz en Medio Oriente sobre la base de un acuerdo de creación de un Estado palestino, en su primera gira por la región.

En el evento central y más emotivo de su día, el Papa alemán dijo que rendía «homenaje a los millones de judíos muertos» por los nazis, en una sentida ceremonia en el memorial del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem, en la que saludó a seis sobrevivientes de las matanzas y reencendió la llama eterna del centro.

Benedicto XVI dijo a su audiencia que los asesinatos de judíos cometidos por los nazis fueron una «tragedia horrorosa» y que los gritos de los millones de víctimas «todavía resuenan en nuestros corazones», 60 años después de la Segunda Guerra Mundial.

La visita al memorial y los comentarios fueron el gesto más fuerte del Papa a favor de una reparación de las relaciones entre el Vaticano e Israel, resentidas por el apoyo de Benedicto XVI a la beatificación de Pío XII, a quienes muchos judíos acusan de no haber hecho lo suficiente para detener el Holocausto.

Benedicto XVI también indignó a muchos en Israel este año al levantar la excomunión de un obispo negacionista del Holocausto, Richard Williamson, y los lazos se tensaron aún más cuando un funcionario del Vaticano dijo durante la reciente ofensiva israelí en Gaza que el territorio parecía un «campo de concentración».

Pese al gesto, funcionarios del memorial dieron una fría recepción a las palabras del Papa, mientras que su llamado de horas antes a favor de un Estado palestino aguó un poco su importante viaje -apenas la segunda visita oficial de un Pontífice- al enfrentarlo con el nuevo gobierno israelí.

«Que los nombres de estas víctimas nunca perezcan. Que su sufrimiento nunca sea negado, minimizado u olvidado», dijo el Papa en el memorial del Holocausto, en honor a los judíos muertos.

«Mientras estamos aquí parados en silencio, sus gritos todavía resuenan en nuestros corazones. Es un grito alzado contra todo acto de injusticia y violencia. Es un reproche perpetuo contra el derramamiento de sangre inocente», dijo y agregó que la Iglesia «trabaja incansablemente» para desterrar el odio del hombre.

Más temprano, a su llegada desde Jordania para una estadía de cinco días en Tierra Santa que lo llevará también a los territorios palestinos ocupados de Cisjordania, el Pontífice habló contra el antisemitismo, informó la agencia de noticias DPA.

«Tristemente, el antisemitismo continúa alzando su fea cabeza en muchas partes del mundo. Esto es totalmente inaceptable. Se deben hacer todos los esfuerzos por combatir el antisemitismo donde sea que se lo halle», declaró Benedicto XVI.

En Yad Vashem, Benedicto XVI evitó visitar una parte del memorial donde una leyenda bajo la foto de Pío XII afirma que este Papa, que rigió la Iglesia católica durante la Segunda Guerra Mundial, no protestó ante los nazis contra el Holocausto, una postura que el Vaticano rechaza tajantemente.

El mismo Benedicto generó malestar en Israel, en parte por su pasado en la Juventudes Hitlerianas, algo que asegura fue obligado a hacer.

El rabino israelí Meir Lau, presidente de la Junta de Directores de Yad Vashem y ex rabino en jefe de Israel, dijo que el discurso del Papa fue importante pero tuvo limitaciones.

«Hay una clara diferencia entre decir ’muertos’ y ’asesinados’. Hay una diferencia entre decir millones y decir seis millones. La palabra seis no se dijo. Ciertamente aquí no hubo una disculpa», señaló Lau, quien es sobreviviente del Holocausto.

El presidente de Yad Vashem, Avner Shalev, también saludó el discurso en términos generales, pero dijo que no colmó sus expectativas porque el Papa no mencionó explícitamente a quiénes cometieron el Holocausto: «No mencionó a los nazis ni a los nazis alemanes ni a sus colaboradores», dijo Shalev.

Horas antes, al llegar a Israel, Benedicto XVI llamó a israelíes y palestinos a resolver su largo y sangriento conflicto.

«Pido a todos los responsables explorar cada posible vía en la búsqueda de una resolución justa a las dificultades pendientes para que ambos pueblos puedan vivir en paz en una patria propia dentro de fronteras seguras y reconocidas internacionalmente», dijo el Papa.

Aunque Benedicto ya había hablado antes a favor de la llamada solución de dos Estados, la oportunidad de estas palabras dio a los dichos una mayor significación.

El primer ministro israelí, el nacionalista Benjamin Netanyahu -quien se niega a apoyar explícitamente la creación de un Estado palestino-, estaba entre el auditorio en el memorial. El premier no habló durante la ceremonia, y luego voló a Egipto para mantener conversaciones con el presidente de ese país, Hosni Mubarak.

El Papa, cuya gira de ocho días tiene como uno de las metas estimular el diálogo interreligioso, tiene previsto visitar mañana sitios sagrados para cristianos, judíos y musulmanes en Jerusalén, Israel y los territorios palestinos de Cisjordania.

Pero pocos esperan que el Pontífice alemán sea recibido con la calidez dispensada a su predecesor Juan Pablo II en su gira sin precedentes por Tierra Santa de 2000, la primera de un Papa a Israel desde que el Vaticano y el Estado judío establecieron relaciones diplomáticas en 1993.

Cuatro ministros israelíes del partido ultraortodoxo Shas dijeron que boicotearán un encuentro con Benedicto XVI en la residencia presidencial «por el pasado del Papa en las Juventudes Hitlerianas», dijo un vocero de la agrupación.

(Telam)