Tras el polémico fallo que sentenció al cura a 15 años de prisión sin cárcel por abuso sexual y corrupción de menores, Luis María Aldueza afirmó además que el ex director de la Fundación de Felices los Niños «tiene sus garantías intactas: es un procesado y no un condenado firme». El veredicto fue muy criticado desde las organizaciones de DD.HH y de los derechos del niño, entre otras.

El presidente del tribunal que condenó a 15 de prisión al cura Julio César Grassi por abuso sexual y corrupción de menores, Luis María Aldueza, justificó su decisión de no enviarlo a la cárcel porque no existe peligro de fuga y porque «tiene sus garantías intactas: es un procesado y no un condenado firme».

En diálogo con Radio Continental, el magistrado dijo que «del análisis que hemos hecho» se continuaron «las medidas que la jueza de Garantías (Cristina Landolfi) había determinado» y «entendimos que la única que podíamos agregar era la prohibición de salir del país. Ahora, cuando la sentencia sea firme, la persona tiene que ir detenida».

Ante la pregunta de cómo explicaba que una persona condenada por abuso sexual a menores tenga la posibilidad de acceder a un lugar lleno de chicos (en referencia a su libre ingreso a la Fundación Felices Los Niños), Aldueza respondió: «No va poder hacerlo solo».

El Tribunal formado por Aldueza, Jorge Carrera y Mario Gómez resolvió ayer que Grassi pueda entrar a la Fundación siempre acompañado de una persona que él designe. «Tampoco podíamos fijarle una persona que lo controle permanentemente», argumentó y añadió: «Venía cumpliendo (sus obligaciones). No tenemos motivo para cambiarla».

«Cuando se adoptan (otras) medidas son temas de peligro procesal, de fuga, de entorpecimiento de la investigación, no de una pena que todavía no está firme», explicó el juez.

Durante la entrevista, el juez dijo que «todavía no sabemos» si es reincidente e insistió que Grassi «tiene sus garantías intactas: es un procesado y no un condenado firme».

Ante la pregunta de si no le remordía la conciencia haberlo dejado en libertad y dejarle la posibilidad de entrar a la Fundación Felices Los Niños, donde en el juicio quedó demostrado que el cura abusó de «Gabriel», el juez dijo: «No, para nada».

«Nosotros le impusimos la pena, hablamos de peligrosidad en general en cuanto al hecho que juzgamos. Pero la falta de conducta o esas obligaciones no están en función del hecho que juzgamos, sino si la persona se podía escapar o no, o entorpecer la investigación, que es el estado anterior a la condena firme. Yo me manejo por la ley», concluyó.

(Telam)

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